G. K. Chesterton

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Pensar con Chesterton, nuevo libro (y acierto) de Tomás Baviera

cubierta Pensar con Chesterton

Recientemente ha salido a la luz un libro de Tomás Baviera, profesor universitario y director del Colegio Mayor Albalat de Valencia.

Desde aquí queremos dar la enhorabuena a Tomás por este gran trabajo y dejamos una recensión hecha por una profesor de la Universidad Cardenal Herrera CEU y una valoración de la obra.

 

“La historia personal de G.K. Chesterton es inusual. Fue un periodista inglés de principios del siglo XX que se convirtió al catolicismo con 48 años. Lo sorprendente de su trayectoria es que mucho antes de su conversión escribía ya con argumentos que provenían de una cabeza católica, y además, lo hacía con un desbordante buen humor.  Autores de la talla de C.S. Lewis, Ronald Knox y Evelyn Waugh reconocieron la deuda intelectual que tuvieron con Chesterton.

Pensar con Chesterton tiene la habilidad de acercar al lector poco familiarizado con Chesterton los argumentos de sus dos grandes obras apologéticas: Ortodoxia y El hombre eterno. En buena medida, estos ensayos son poco conocidos por el gran público debido a la dificultad de su estilo. Pensar con Chesterton se propone “desenredar” sus hilos argumentales y presentarlos de modo coherente y con el contexto adecuado para facilitar su asimilación.

En Ortodoxia Chesterton relata el itinerario intelectual que le condujo a abrazar el cristianismo. En El hombre eterno presenta el papel central de Jesucristo en la historia de la humanidad. Por ello, Pensar con Chesterton interesará a aquellos lectores que se hagan las mismas preguntas que se hizo este converso inglés: ¿es posible la alegría en un mundo donde apenas se habla de lo bueno? ¿Es Jesús de Nazareth simplemente otro fundador religioso más?  ¿Cuál es la novedad aportada por Jesucristo para que sea considerado el centro de la historia?”

Jesús María de la Llave Cuevas, profesor de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia

Pensar con Chesterton, (y con Tomás Baviera) 

Si los amigos de mis amigos son mis amigos, como espero, Tomás Baviera es un buen amigo al que conocimos cuando organizamos el Congreso sobre Chesterton allá por febrero de 2012. Un amigo de Chesterton es, ipso facto, un amigo.

Si de aquel congreso salió el libro Chesterton de pie, al que Tomás contribuye con un capítulo sobre el libro Ortodoxia, ahora presenta un completo estudio sobre dos de las obras  magnas del inglés: Ortodoxia y El hombre eterno.

Hay una razón, que he vivido de primera mano, que está también en la intención de Tomás Baviera al escribir este libro. Y es que hay mucha gente a la que “torramos” hablando de Chesterton: que si Chesterton parriba, pabajo, que mira qué frase, verás que original… Y en cuanto cogen el primer libro suyo (da igual cual sea) lo tienen que soltar… No pueden con Chesterton: de qué va este tipo, no entiendo nada, qué farragoso… y tal. A mí me ha pasado con varios cercanos a los que recomiendas Chesterton y cuando les preguntas qué tal… Bueno, pues… Pues eso, que ni diez páginas.

Así que, como el libro merece la pena, vamos a dedicarle su tiempo. El autor se plantea, con total honestidad, el papel sobre su trabajo. Eso le honra. Es decir, ¿no estamos ante otro “libro sobre otro libro”? No es cuestión baladí. Es una pregunta muy importante; en gran medida, las grandes obras necesitan lo que durante la Edad Media se realizó con las grandes obras jurídicas: la “glosa”, trabajo que, que dio lugar incluso a una conocida como escuela de los glosadores. Pasándose tres pueblos, el filósofo ingles A. Whitehead se refirió a la historia de la filosofía occidental como “glosas a la obra de Platón”.

Así que es bueno cuestionarse el valor de este tipo de trabajo, es algo así como ir ensanchando la base de la pirámide del pensamiento, para que esta alcance una gran altura. Cuanto más se reflexione, más pensadores se animarán a aportar y encontrarán terreno fértil para sus propuestas. Por eso, aunque mucha de la obra universitaria en el ámbito de las ciencias humanas se mueve en el campo de la glosa, no por ello deja de ser menos necesaria. Las ideas también necesitan de su peculiar “capilaridad”. Y es bueno que a los grandes autores les siga la glosa, la explicación, la divulgación. Bienvenido, por tanto, este libro.

Tomas sitúa la obra de Chesterton en contexto, no sólo del panorama cultural e ideológico de fines del XIX y principios del XX, el que vivió Chesterton, sino que la relaciona con lo más positivo de la historia del pensamiento, pues no en vano Chesterton consideró que su esfuerzo intelectual de búsqueda le llevó a dónde ya había llegado la humanidad mucho antes. El papel que concede al asombro, la humildad y la gratitud son base suficiente para edificar el edificio de una filosofía; acierta aquí el autor al entroncar con el asombro en Aristóteles, que lleva a la contemplación y advertir del peligro de convertir el conocimiento en mera herramienta de la acción.

Analiza después capítulo a capítulo las geniales intuiciones, razonamientos y ejemplos de Chesterton que pueden servir a muchos lectores que no pueden con Chesterton porque literalmente, “no saben dónde va a parar”. Pero además, se incluyen referencias a otras obras de Chesterton donde se deja ver la unidad de su pensamiento desde sus escritos más tempranos, ya sea en los ensayos, en las novelas, o como estudió Enrique García Máiquez, desde sus primeras poesías publicadas.

Integrar Ortodoxia con otras obras cercanas en el tiempo, le permite a Tomás Baviera “integrar” o superar las lagunas que detecta en el libro, especialmente el silencio sobre el sufrimiento; Chesterton aborda la alegría, la admiración, la sorpresa, el agradecimiento, pero se olvida del sufrimiento; sin embargo, muy poco meses antes, en El hombre que fue jueves (que además aporta claves para entender mejor Ortodoxia, o quizá, Jueves se entienda mejor con Ortodoxia en mente) hay un importante desarrollo sobre el papel e importancia del sufrimiento; Chesterton no era un ingenuo.

Otro de los grandes aciertos es que, al abordar El hombre eterno, se nos ofrece un contexto lejano que hemos perdido y es el de la obra de H.G. Wells, Esquema de la historia espíritu que precedió, y motivó, en gran manera, la escritura de El hombre eterno. Conocer el pensamiento de Wells, ayuda a entender mejor a Chesterton, y a entender mejor la cultura que nos envuelve, porque vivimos insertos en mucho de lo que propugnaba Wells como vocero del cientificismo y positivismo del XIX. También Baviera nos pone en contexto, cuando Chesterton cita a Sócrates (por boca de Platón), Marco Antonio o Virgilio.

El estudio del papel que la mitología jugaba en la plenitud del imperio romano y su decadencia (paralela y relacionada) así como la relación entre sacerdotes (encargados del culto divino) y filósofos, no sólo ayudan e entender El hombre eterno, sino que constituye un estudio que se sostiene por sí mismo, lo que nos ayuda a considerar que este Pensar con Chesterton es una lectura muy recomendada, con independencia de que uno sea o no, fan de Chesterton.

 Pablo Gutiérrez Carreras. Club Chesterton CEU

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