G. K. Chesterton

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Arthur Machen y la metafísica del terror y del pan

arthur-machenUno de los relatos de terror más logrados de los que se incluyen en Los mitos de Cthulhu de Lovecraft y otros, contiene una serie de reflexiones metafísicas muy valiosas. Se trata de “Vinum Sabbati”, de Arthur Machen (1863-1947), autor que murió precisamente en Beaconsfield, localidad en la que vivió sus últimos años y murió también Chesterton.

En muchas de estas narraciones de horror aparecen también discursos científicos o reflexiones sobre los límites de la ciencia. En “Vinum Sabbati” encontramos una muy curiosa, sobre todo por las palabras que utiliza: “misterio” y “sacramento”. Por ejemplo, cuando dice “El universo entero, querido amigo, es un tremendo sacramento, una fuerza, una energía mística e inefable…” El discurso desempeña el papel de mostrar cómo los científicos que, en principio, podrían considerarse materialistas, acaban reconociendo la presencia de lo insondable, lo caótico, lo maligno, espantoso, etc… Todo ello discutible y matizable, pero lo que sí es enormemente sensato es reconocer que la realidad es un velo que sigue ocultando algo, muchas cosas, quizá lo esencial, que sigue siendo un misterio.

Es una curiosa convergencia de estos relatos con el núcleo duro del pensamiento de Chesterton, la realidad como algo que envuelve un misterio que se nos oculta y ante lo que solo podemos mostrar el agradecimiento y la sorpresa.

Esto me recuerda a una anécdota que me contaba mi mujer, un día que le entrevistaban en una televisión; en el camerino estaba una estrella, ya decaída, de la farándula, que contaba que en el colegio de su hijo bendecían la mesa y que él le decía al niño: “Mira, si pones la mano, y te cae un pan del cielo, entonces bendice; mientras sea yo el que te alimente, nada de bendecir”.

Lo de menos es que fuera una chulería. Lo importante es que era falso. Este señor debía tener bastante dinero, pero ¿había conseguido plantar euros en el suelo y ver crecer el trigo? Imagino que no; y por esa razón es justo y necesario bendecir la mesa.

El Tribunal Supremo confirma que los derechos de autor de Chesterton siguen “vivos”

Esta es una cuestión candente, al menos, en el seno del mundo editorial. Hace años, en una de las conversaciones telefónicas que mantuve con Jaume Vallcorba, director de la editorial Acantilado, (fallecido, lamentablemente, el pasado agosto), me comentaba que los derechos de autor de Chesterton seguían “vivos”. Es decir, que para publicar cualquier libro de Chesterton, Acantilado liquidaba las cantidades pertinentes a la Royal Literary Fund, que es la institución propietaria de dichos derechos. Según me comentaba, esta práctica (la de pagar religiosamente al legítimo propietario), propia de un auténtico caballero, pues eso era D. Jaume, no era seguida por la mayoría de las editoriales que publicaban libros de Chesterton.

Se ve que por aquel entonces ya había habido pleitos. Uno de esos pleitos, recurrido en casación ante el Tribunal Supremo, es el que ha sido resuelto recientemente por este. Y deja claro que los derechos de autor de Chesterton tienen una vigencia de 80 años tras su muerte, como ya había sido declarado por la Audiencia Provincial de Madrid. Es decir, que hasta el 1 de enero de 2017 (el 14 de junio de 2016 se cumplirán 80 años de la muerte), cualquier publicación de Chesterton que se hagan en español deberá liquidar los correspondientes derechos a la Royal Literary Fund. Se puede no estar de acuerdo con este régimen de ultrapervivencia de los derechos de autor, que es, verdaderamente, abusivo. En los Estados Unidos, por ejemplo, el país capitalista por excelencia, resulta que Chesterton lleva en dominio público décadas; (¿de qué vamos en Europa?) Pero mientras exista este régimen, los caballeros, como D. Jaume Vallcorba lo fue, serán siempre dignos de elogio.

3 consejeros, nuevo libro de José Ramón Ayllón

Tres ConsejerosJosé Ramón Ayllón, ponente de nuestro Club Chesterton, y autor prolífico donde los haya, acaba de publicar un nuevo libro: 3 consejeros, en los que selecciona textos de Aristóteles, Confucio y Chesterton. Curiosa y sabia elección. Se trata, más bien de un librito, pequeño y barato (7,5 euros) que nos acerca a estos tres gigantes que siguen teniendo mucho que decir.

Recuerdo que en la Escuela de Negocios CEU, uno de los profesores que allí tuvimos hace años, Javier Fernández Aguado, era capaz de encontrar en Aristóteles muchas de las cualidades de liderazgo que hoy “venden” muchos asesores y consultores, (muchos de ellos, dicho sea de paso, vendedores de humo).

De ahí la permanente actualidad de los gigantes de la humanidad, entre los que encuentro, compartiendo el criterio de Ayllón, a Chesterton. Como a Confucio y Aristóteles uno no se suele acercar mientras espera el Metro, es de agradecer la labor de los que los “digieren” para nosotros. Muchas gracias José Ramón. Aprovecho para incluir aquí el texto escrito por J.R. Ayllón para acompañar al libro:

Este pequeño libro, con diseño de Ángel Fuertes, es un ameno paseo por los textos de tres maestros indiscutibles en el arte de vivir y educar.

 Si Confucio y Aristóteles levantaran la cabeza, se quedarían sorprendidos por la vigencia actual de sus ideas, y también por el desconocido con quien comparten portada. Pero al leer a Chesterton descubrirían, detrás de su simpática fachada de gordo feliz, un genio comparable a los mejores, que dice por ejemplo:

 *     “El secreto de la vida está en la risa y en la humildad”. “El hombre está hecho para dudar de sí mismo, no para dudar de la verdad, y hoy se han invertido los términos”. “El primer deber de un hombre enamorado es comportarse como un idiota”. “Los que hablan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen”.

 *     ¿Y qué nos dice Confucio? Que “solo hay dos caminos: la benevolencia y el egoísmo”; que “la mejor educación consiste en sacar brillo a la virtud”; que “los gobernantes antiguos que querían mejorar el mundo ponían antes orden en su reino; para poner orden en su reino ponían antes orden en su casa; pero antes de poner orden en su casa se perfeccionaban ellos mismos; y para perfeccionarse a sí mismos rectificaban su corazón”.

 *     De Aristóteles, principal discípulo de Platón, preceptor de Alejandro Magno, me limito a citar su Ética a Nicómaco, sabiendo que todo lo que se diga de esa obra es poco, pues está entre los pilares esenciales de Europa. La selección incluye textos de todos sus capítulos: la felicidad, la amistad, la responsabilidad moral, la virtud, la justicia, la prudencia, la fortaleza, la valentía, la templanza, la función educativa de las leyes.

Homenaje al poeta Juan Antonio Villacañas, 21 de abril

Beatriz Villacañas, profesora de  la Universidad Complutense, poeta y escritora, amiga y ponente de nuestro Club Chesterton, nos invita al acto de homenaje a Juan Antonio Villacañas, que tendrá lugar en el marco de la V Semana de las Letras de la Universidad Complutense, en la sede de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, (C/ Leganitos, 10), a las 19:30 horas.

Juan Antonio Villacañas (1922-2001), Hijo Predilecto de Toledo, su ciudad natal, a título póstumo, fue autor de treinta y tres libros de poesía y dos de ensayo, uno de ellos premiado con la Medalla de Oro del Círculo de Escritores Iberoamericanos de Nueva York. Premio Nacional de Literatura de Tema Deportivo, Países Hispánicos, Provincia de León, Instituto de Cultura Hispánica, San Juan de Baños, Justas Poéticas del Ayuntamiento de Madrid  y Ausias March, entre otros galardones, su poesía ha sido traducida al francés, inglés, italiano y ruso. Invitado a la Bienal Internacional de Poesía de Knokke-le-Zoute, Bélgica, en el ya lejano 1956, de su relevancia nacional e internacional son testigos recientes el libro Juan Antonio Villacañas, Selected Poems (Antología bilingüe español-inglés), Shearsman Books, Reino Unido, y la conferencia pronunciada por Beatriz Villacañas, su hija: “Vida y obra de Juan Antonio Villacañas” en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, CUNY, por invitación del Departamento de Lenguas Modernas de dicha universidad. Junto con el verso libre, el soneto y otras formas clásicas en las que escribió su poesía, Villacañas reivindicó la lira, a la que dotó de tal contenido personal que hoy día las liras del poeta se conocen como “Liras juanantonianas”. Es éste un homenaje póstumo a su poesía permanente.

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