G. K. Chesterton

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Fin de semana “campbelliano” en Toledo. 6 y 7 de mayo

Este próximo fin de semana (6 y 7 de mayo) foto_campbell_san_juanva a tener lugar el homenaje a Roy Campbell (ROY CAMPBELL, IN MEMORIAM) del que nos habló Emilio Domínguez en la última conferencia del Club Chesterton. Será en Toledo, en la tarde del sábado 6 de mayo y la mañana del domingo 7.
Las conferencias programadas (sábado a las 17 horas) son las siguientes:
“DESCUBRIENDO A ROY CAMPBELL”
Dr. Emilio Domínguez Díaz
“INTELECTUALES BRITÁNICOS EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA”
D. Miguel Ángel Gimeno Álvarez
“TOLEDO, SAN JUAN DE LA CRUZ Y ROY CAMPBELL”
Dra. Beatriz Villacañas Palomo
El domingo habrá Misa a las 10; lectura de poemas a las 10:45 y paseo “campbelliano” a las 11:30. Concluirán las jornadas con comida a las 14:30 horas.
Recientemente ha sido el 60 aniversario (el 23 de abril) de su trágico fallecimiento en accidente de tráfico en 1957. El lugar de la celebración es el Convento de los Carmelitas Descalzos de Toledo, lugar emblemático en la vida del poeta y de su familia, con cuyos monjes vivieron algunos de los momentos más trascendentales de su vida y de los más convulsos de la historia de España del siglo XX pues su estancia en Toledo coincidió con el inicio de la Guerra Civil.
Para los interesados, existe también la posibilidad de, por poco dinero, alojarse en el propio convento con pensión completa (ver teléfono de reservas en el cartel) desde el sábado al mediodía hasta la conclusión del evento al día siguiente.

Roy Campbell y San Juan de la Cruz

foto_campbell_san_juanHace días, conversaba con una amiga que, en el mismo café en que estábamos, se encontró con un profesor suyo de literatura. Coincidencias de la vida, este profesor, inglés, llevaba en ese mismo momento el libro de poemas de San Juan de la Cruz  que Roy Campbell tradujo al inglés.

Roy Campbell quedó marcado por su relación con los carmelitas, con Toledo, e incluso con San Juan de la Cruz.  Fue el propio Campbell quien salvó los escritos que del santo se conservan, cuando iban a ser destruidos en julio de 1936. Los carmelitas de Toledo, días antes de ser asesinados, se los dieron en un baúl, para evitar lo que hubiera sido su segura quema.

Todo esto lo cuenta Joseph Pearce en su libro “Roy Campbell. España salvó mi alma“.

 

El próximo martes 25 de abril, a las 19:00 horas, Emilio Domínguez, que realizó su tesis doctoral sobre Cambpell nos hablará de esta relación, en su charla “Roy Campbell, poeta enamorado de España”.

Salón de Actos de la Facultad de Humanidades (Universidad CEU San Pablo. Paseo Juan XXIII, 6)

The woman who was Chesterton

ColorFrances-noise-reduction-660x350Tenemos ya, publicada en los USA, la primera biografía de la persona que más influyó en la vida de Gilbert Keith Chesterton: su mujer, Frances. (The woman who was Chesterton. Nancy Carpentier Brown, ACS Books, 2015)

De ella llegaría a escribir el propio Gilbert: “(…) my wife, whose life has been in many ways a very heroic tragedy…” Casi nada. Pone así en el mapa, bajo unas coordenadas, para mí, antes insospechadas, la vida de esta mujer que podemos calificar de extraordinaria, no solo por estar casada con un hombre extraordinario, sino por méritos propios, los de una vida que no fue nada fácil, pero que vivió con gran valentía y coraje.

Nancy Carpenter Brown ha escrito una excelente biografía, de las que, sin merma del rigor, no se pierde en la frialdad de los detalles, de los datos, sino que se aventura y se arriesga a “comprender” al personaje. Por eso ofrece juicios ponderados, pero valientes. Frances fue como Juan el Bautista: “Él tiene que crecer y yo disminuir” (Jn 3, 30); y que pudo ser la tabla de salvación (literal) que evitó que Chesterton muriera de la grave enfermedad que le afectó alrededor de 1915; de haber sido así, hubiéramos perdido “El hombre eterno”, “San Francisco de Asís”, “Santo Tomás”, “Los límites de la cordura”, varios relatos del Padre Brown y centenares de artículos.

Sin ella, la llegada de Chesterton a la fe hubiera sido más problemática o quien sabe si alguna vez se hubiera producido; sin ella, Chesterton, caótico por naturaleza, hubiera incumplido muchos de sus compromisos como articulista y conferenciante, sus plazos, sus deudas. Sin ella, el Chesterton que conocemos, sencillamente, no hubiera sido.

Pero Frances fue mucho más: una mujer fuerte que sufrió y sobrellevó cristianamente serias enfermedades y graves dolores durante la mayor parte de su vida; que fue testigo de la muerte temprana de dos de sus hermanos; que llevó la cruz de no poder tener los hijos que ansiaba; pero que participó siempre en obras de caridad, que recibía constantemente amigos y niños de sus parientes cercanos; que escribió y publicó numerosos poemas y canciones; y obras de teatro que se representaban una y otra vez en Navidad. Aún hoy, una letra suya, “Here is the little door”, con melodía de Herbert Howells tiene, según la autora, nada menos que 37 versiones en Itunes, aunque no aparezca ella en los créditos.

Un aspecto importante que, gracias también a Aidan Mackey, a Ian Kerr, va quedando despejado, es la sospecha amarillista de que el matrimonio Chesterton vivía una vida de forzada castidad, explicación que debe su origen a la cuñada de Chesterton, la extraordinaria y compleja Ada Chesterton. Periodista que se desenvolvía en Fleet Street como el más duro de los hombres, era autora también de libros (biografía de Santa Teresa incluida) y artículos de denuncia de la terrible situación de misera en la que vivían algunas mujeres. De su innegable preocupación social será testigo una obra a la que Gilbert y Frances dedicarían tiempo y dinero, las Cecil Houses (Inc.) for Homeless woman.

En definitiva, una importante obra, necesaria más que nunca para reafirmar un feminismo diferente al feminismo de la rivalidad y a la ideología de género, ideología deconstructivista de tremendas consecuencias descivilizadoras. Cuando Chesterton (Gilbert) escribía sobre el matrimonio, en Lo que está mal en el mundo, daba en el clavo cuando decía que marido y mujer podrán reñir, pero lo importante es que sea una “riña de enamorados”. Su matrimonio pudo tener algo de riña (o de cruz) pero nunca dejó de ser lo segundo.

 

Roy Campbell. Tesis doctoral de Emilio Domínguez

10267_roy_campbell_Nos alegra comunicaros que nuestro querido Emilio Domínguez, buen amigo del Club Chesterton, acaba de depositar su tesis doctoral. El título es “Roy Campbell: marginación, exilio y conversión de un poeta amigo de España“, y la defenderá, si el tribunal da su acuerdo, íntegramente en inglés.

Según nos cuenta Emilio, su intención es redescubrir al poeta, rendirle un humilde tributo, y sobre todo, limpiar su imagen dentro del mundo de las letras, en España y a nivel internacional.

Se trata de una más que justa reivindicación. Estoy esperando leerla. Tampoco he podido leer todavía el libro de Pearce “España salvó mi alma“, pero lo que parece cierto es que hasta los mismos Lewis y Tolkien discutían sobre Campbell; Tolkien muy a su favor y Lewis muy en su contra. Las ideas políticas no eran ajenas, al parecer, a la opinión de este último.

Esperamos que, muy pronto, Emilio pueda venir al Club a contarnos con detalle el verdadero valor de Cambpell en las letras británicas.

¡Enhorabuena, Emilio!

Stop and think, el resumen de La última sesión de Freud

ultima_sesion_freudAyer tuvo lugar un interesantísimo coloquio sobre “La última sesión de Freud”, con Ignacio García May (traductor de la obra, escrita por Mark St. Germain), Eleazar Ortiz (actor que interpretaba a C.S. Lewis) y Alfred Sonnenfeld (doctor en Medicina y Teología). Lo organizaba la revista Leer y el coloquio lo dirigió con mano maestra Maica Rivera.

Se remarcó, inicialmente, la idea a mi juicio más importante. No era un partido, no se trataba de ver quien ganaba. Por supuesto que cada espectador es libre de verlo así. El primer prescriptor que me recomendó la obra me dijo claramente que no era una obra para ver quien ganaba, sino una obra para disfrutar. Un diálogo inteligente, donde dos visiones, encarnadas en las personas de dos grandes del siglo XX, se enfrentaban, discutiendo sobre la existencia de Dios. ¿No es esto magnífico en sí mismo? Para Ignacio, el traductor, lejos de buscar quién se anota los tantos, el gran valor de la obra es que ayuda a pararse y pensar, y reflexionar; darse un tiempo para discutir. ¿Hay algo más importante? Esto ya es una propuesta muy necesaria y muy válida para nuestro tiempo. Me recordó, pues lo tengo muy reciente, a la lectura de Biografía del silencio, el breve libro de Pablo D’Ors, con quien pronto podremos disfrutar en el CEU.

Luego se recalcaron muchos de los aspectos clave de la obra: el discurso de Lewis sobre el valor de los mitos como vía de acceso a la realidad, el papel del dolor, la búsqueda del sentido, etc… Y en el coloquio se le dio su importancia a la situación de clara ventaja que Freud gozaba frente a Lewis. Pero precisamente aquí radica uno de los aciertos de la obra: la visión cristiana de la realidad, la creencia en un Dios creador es una visión que no puede darse por supuesta. Decía Juan Pablo II en la Ecclesia in Europa (n.7) que

“en muchos ambientes públicos es más fácil declararse agnóstico que creyente; se tiene la impresión de que lo obvio es no creer, mientras que creer requiere una legitimación social que no es indiscutible ni puede darse por descontada”.

Pues este es, claramente, el contexto de la obra. ¡Qué acierto el de Mark St. Germain de emplazar a estas dos visiones del modo en que lo ha hecho! La obra comienza con un Lewis joven, aún no es el autor de las célebres Crónicas de Narnia que le harían famoso, que visita a un Freud viejo, cuya impronta en el viejo continente ha sido y es decisiva. Lewis, el creyente, juega en campo contrario.

Y basta con echar una ojeada al libreto para ver que Lewis echa grandes parrafadas, mientras  a Freud le valen breves interpelaciones, casi eslóganes, pues el espectador está familiarizado con la perspectiva de Freud, que no requiere grandes argumentaciones. Es la posición de Lewis la que necesita explicaciones, justificación, la que busca una legitimidad, que Freud le va concediendo.

¿Empate a goles? ¿Victoria pírrica? Que cada uno vea y juzgue, pero sobre todo, yo invito a que se vaya al teatro a disfrutar.

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