G. K. Chesterton

Otro sitio más de USPCEU – BLOGS

G. K. Chesterton - Otro sitio más de USPCEU – BLOGS

Homenaje al poeta Juan Antonio Villacañas, 21 de abril

Beatriz Villacañas, profesora de  la Universidad Complutense, poeta y escritora, amiga y ponente de nuestro Club Chesterton, nos invita al acto de homenaje a Juan Antonio Villacañas, que tendrá lugar en el marco de la V Semana de las Letras de la Universidad Complutense, en la sede de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, (C/ Leganitos, 10), a las 19:30 horas.

Juan Antonio Villacañas (1922-2001), Hijo Predilecto de Toledo, su ciudad natal, a título póstumo, fue autor de treinta y tres libros de poesía y dos de ensayo, uno de ellos premiado con la Medalla de Oro del Círculo de Escritores Iberoamericanos de Nueva York. Premio Nacional de Literatura de Tema Deportivo, Países Hispánicos, Provincia de León, Instituto de Cultura Hispánica, San Juan de Baños, Justas Poéticas del Ayuntamiento de Madrid  y Ausias March, entre otros galardones, su poesía ha sido traducida al francés, inglés, italiano y ruso. Invitado a la Bienal Internacional de Poesía de Knokke-le-Zoute, Bélgica, en el ya lejano 1956, de su relevancia nacional e internacional son testigos recientes el libro Juan Antonio Villacañas, Selected Poems (Antología bilingüe español-inglés), Shearsman Books, Reino Unido, y la conferencia pronunciada por Beatriz Villacañas, su hija: “Vida y obra de Juan Antonio Villacañas” en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, CUNY, por invitación del Departamento de Lenguas Modernas de dicha universidad. Junto con el verso libre, el soneto y otras formas clásicas en las que escribió su poesía, Villacañas reivindicó la lira, a la que dotó de tal contenido personal que hoy día las liras del poeta se conocen como “Liras juanantonianas”. Es éste un homenaje póstumo a su poesía permanente.

El gran mínimo. Antología poética de Chesterton.

gran_minimoDebo empezar por reconocer que los libros de poesía me provocan dolor. Y no por que la desprecie; todo lo contrario, lo que me duele es no alcanzarla, no ser capaz de degustarla. La poesía me parece una cumbre, inalcanzable, la mayoría de las veces. Porque escribir, lo que es escribir, es fácil. Escribir bien ya es otra cuestión. Se pueden escribir reseñas, críticas, este blog…,  pero eso acaba siendo siempre “glosa”, algo muy digno, ciertamente, pero que es decir sobre lo que otros han dicho. El novelista me parece cosa distinta. Ya pone algo partiendo de cero. Crea. No se me escapa que nunca se parte del todo de cero; siempre están las influencias y los posos que la vida, las lecturas, experiencias dejan y a partir de las cuales todo artista construye. Nunca se hace desde la nada. Y más que el novelista, el poeta, que decanta y destila sin cesar.

Después de ser algo tan trabajado, me duele estar desentrenado para ella. Pero al menos hay que apreciar a los poetas y a los editores que se lanzan a publicarlos. Que yo sepa tenemos tan solo dos libros de poesía de Chesterton en español: Lepanto y otros poemas (Renacimiento 2003) y este nuevo: El gran mínimo. Antología poética (Editorial El Salto de Página 2014).

Y a partir de aquí, como lector de poesía desfondado, tengo al menos la suerte de tener dos guías para enfrentarme a este “nuevo” libro de Chesterton (2014): una conferencia que dio Enrique García Máiquez y un capítulo que escribió Salvador Antuñano en nuestro Chesterton de pie: “Verdadera filosofía para un tiempo desesperanzado”.

Máiquez nos desveló, a través de una sencilla dinámica, que en el libro de poemas de Chesterton The wild knight ya encontrábamos, seminalmente, toda su concepción del mundo. Si tuviera que condensar ahora esa concepción del mundo diría que Chesterton se aferra a una idea que la teología del siglo XX ha desarrollado poderosamente: la “sacramentalidad” de la realidad. El mundo, el cosmos, el cuerpo, tienen un lenguaje propio que remite a algo que está más allá de ellos. Para Chesterton, hasta lo más pequeño, como la flor, esconde un misterio; nada hay que nos suponga o nos haga pensar que del capullo pueda nacer una rosa. Es un misterio insondable. Hay que leer estos poemas, y en especial a todo Chesterton, teniendo en mente el capítulo IV de Ortodoxia. El mundo no está regido por leyes necesarias, inexorables, sino por una voluntad misteriosa, que podría hacer, si quisiera, que de los árboles nazcan manzanas doradas o tigres colgados de la cola. Aquí hay toda un poderosa y profunda concepción metafísica, que surge no de los primeros principios, sino de la observación de los fenómenos naturales más sencillos.

La maravilla, la admiración, la sorpresa y el agradecimiento son clave de bóveda de la construcción filosófica de Chesterton. Porque después del artículo de Salvador Antuñano, sí podemos afirmar que en Chesterton late una verdadera filosofía. Su poesía es buena muestra de ello.

 

Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers: