G. K. Chesterton

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El famoso artículo de G.S. Street que Chesterton cita al comienzo de su libro “Ortodoxia”

Chesterton a criticism Como decíamos en nuestro último post, vamos a aclarar el equívoco sobre el artículo que “picó″ a Chesterton para ponerse a escribir Ortodoxia. En esta célebre obra, que a mi juicio, puede contarse entre las más importantes del siglo XX, dice Chesterton:

La única excusa que se me ocurre para este libro es que es la respuesta a un desafío (…) Cuando hace algún tiempo publiqué una serie de apresurados pero sinceros retratos, bajo el título de “Herejes”, algunos críticos, cuya inteligencia admiro profundamente (mencionaré especialmente al Sr. G.S. Street), dijeron que mientras yo no dejaba de pedirles a todos que hicieran expresa su cosmovisión, había evitado predicar con el ejemplo. ‘No me preocuparé de mi filosofía’ -escribió el Sr. Street- ‘hasta que el Sr. Chesterton nos cuente la suya’. Quizá fue una osada sugerencia, dirigida a alguien dispuesto a escribir un libro ante la más mínima provocación. Pero al fin y al cabo, aunque el Sr. Street haya inspirado y creado este libro, no está obligado a leerlo”.

Hasta aquí lo que dijo Chesterton. El error que se ha transmitido desde la biografía (excelente) de Luis Ignacio Seco (Palabra, 1997) hasta la de José Ramón Ayllón (2017) pasando por el estudio de Tomás Baviera (2014), reseñado también en este blog, es creer que este G.S. Street era el pseudónimo que ocultaba al hermano de Chesterton, Cecil.

No es así. George Slythe Street fue un importante crítico y periodista de su tiempo que escribió el artículo al que se refiere Chesterton, y que fue publicado en The Outlook, el 17 de junio de 1905. ¿De dónde viene el error entonces?

En 1908 apareció el libro anónimo G.K. Chesterton: a criticism. Este libro anónimo sí estaba escrito por Cecil Chesterton. Para él, Chesterton era ya un tipo al que había que tener en cuenta como hombre de letras y como uno de los valores del debate cultural de su tiempo. Introducía algunas críticas, entre otras, la de que le faltaba hacer expresa su filosofía, pero Cecil, que la conocía bien, no lo planteaba como un reto o desafío, sino que desde esas páginas animaba a Gilbert a concluir su proyecto de escribir su “ortodoxia”. Se demuestra así que venía tiempo atrás pensando en la redacción del libro. De ahí, el error de considerar que Chesterton escribió Orotodoxia a toda velocidad, después de la publicación del libro en 1908. No, la idea de publicar Ortodoxia, como explica Dermot Quinn, enlaza, intelectualmente, con la “Blatchford controversy”, y uno de sus catalizadores fue el artículo de G.S. Street de 1905. Cecil no tuvo nada que ver en los orígenes del libro.

 

 

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