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Novelas góticas. “La dama de blanco”

478px-(William)_Wilkie_Collins_by_Rudolph_LehmannWilkie Collins quiso ser recordado, principalmente, como escritor de esta novela, que destacaba, para él, entre las muchas que escribió. Se publicó en 1859, lejos por tanto de aquellas primeras obras góticas como El castillo de Otranto (1764), El monje (1796) o Los misterios de Udolpho (1794). La presencia de los sobrenatural, lo misterioso y lo desconocido apenas está presente. Lo que la incluye entre las novelas góticas es el ambiente de opresión, la presencia de aristócratas tiránicos y la heroína gótica prisionera, Laura Fairlie, alrededor de las que se han tejido una red de mentiras y de lazos invisibles que puede llevarla a la locura y a la muerte.

De la novela nos quedan personajes admirables. El Conde Fosco es uno de los malos más logrados. Sus maneras cosmopolitas, un poder de persuasión casi hipnótico y una mente maquiavélica se nos van desgranando magistralmente a través del diario de Marian Halcombe, la prima de Laura y la mujer fuerte que tocó la única fibra sensible de este Conde. Hombre obeso, enorme, se nos dice que no pierde por ello, la gracilidad y agilidad de un hombre joven, detalle que será necesario más de cien páginas después, para sospechar de su presencia en un pantano alejado de la casa, donde le hemos dejado descansando con una mantita en la chimenea.

Al igual que en las primeras novelas góticas, aparecerá el tema de la ilegitimidad de la aristocracia,  y una excelente puesta en escena de confusión de identidades, magistralmente provocado por Fosco que es capaz de urdir la completa desaparición de Laura Fairlie, a quien solo un milagro y veinticuatro horas de diferencia en un registro lograrán salvar del encierro aque se verá sometida.

La red se estrecha de modo angustioso, y las cosas siempre acaban yendo a peor. El relato se desenvuelve a través de los escritos de sus protagonistas, empezando por Walter Hartright, humilde profesor de pintura que se enamora de Laura Fairlie, rica pero frágil heredera; el diario de Marian Halcombe, la confesión de Fosco, los escritos de los abogados de la familia Fairlie y del señor Fairlie, el egocéntrico anciano.

Una de las grandes novelas de todo el siglo XIX, sin duda.

 

La foto es el retrato de Wilkie Collins, por Rudolph Lehmann (en la National Portrait Gallery de Londres)

Categoría: Congreso, Libros

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