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Prácticas arqueológicas en los Bañales

Historia, trabajo y amistad. Una experiencia personal única

antoniomiguel

 

 

 

Antonio Miguel Jiménez

Fue en el verano de 2012 cuando comenzó mi aventura en la ciudad romana de Los Bañales. Como todo en la vida, hoy miro atrás y me parece que fue ayer cuando una querida profesora, enamorada de la Arqueología, hizo cuanto pudo para que quien escribe estas líneas pudiera saborear, como ella lo hizo antes, la grata y apasionante experiencia de una excavación arqueológica.

 

antes de excavacion bañales
Y así fue cómo mediante ella conocí al profesor Javier Andreu, director científico de Los Bañales. Primero como historiador y responsable del proyecto, y más tarde como amigo, el profesor Andreu fue transmitiéndome la gran labor multidisciplinar que se halla tras una excavación. Además, un hábil e ingenioso epigrafista, Ángel Jordán, y un más que experimentado arqueólogo, Juan José Bienes, completan un equipo técnico que a todos nos ha hecho ver cada uno de los prismas desde los que puede analizarse la Historia enterrada en Los Bañales y todo lo que con la ciudad, que tuvo su florecimiento entre el siglo I a.C. y el III d.C., tiene que ver.

bañales lapida

Gracias al inmejorable ambiente humano y al excelente equipo, tanto técnico como de becarios, acabé mi experiencia en Los Bañales con una enorme cantidad de conocimiento adquirido, con un recuerdo que me acompañó todo el año y con muy buenos amigos a los que cada día me alegro de haber conocido. De este modo, al llegar a casa sólo me plantee una cosa: “debo volver a Los Bañales”. Seguí los pasos del yacimiento a través de las redes sociales, deseando saber cómo se iba desarrollando el proyecto y cuándo podría volver, siempre en contacto, además, con aquellos que podría llamar fratres bañalensis. Así, en febrero acudí a las prospecciones arqueológicas que se programan en torno a la antigua ciudad romana cada año, a finales del invierno, llevadas también de forma estupenda por el equipo técnico, con lo que seguí sobre los pasos del proyecto. Terminó llegando el mes de mayo, y con él el periodo de inscripción para participar en la V Campaña de Excavaciones y poder optar a una beca gracias al convenio que nuestra universidad comparte con la Fundación Uncastillo. La hice, y en junio me confirmaron mi asistencia y la obtención de la misma. Ya estaba hecho, ¡volvía a Los Bañales!

castillo bañales

Este mes de julio he podido vivir lo que creo debe ser una excavación arqueológica en todas sus facetas, principalmente gracias al esfuerzo del profesor Javier Andreu y el resto del equipo técnico por ofrecernos tanta posibilidades de aprendizaje constante: numerosas charlas de importantes personalidades (recordando con especial cariño la de la profesora Mª del Mar Gabaldón, por quien llegué allí), las excursiones al puro estilo docere et delectare (como al acueducto romano de Albarracín-Cella o la antigua ciudad romana de Labitolosa) y la instrucción de campo (estratigrafía, reconocimiento de hallazgos, toma de cotas, trabajo de laboratorio…). Además de actividades no académicas para el tiempo libre enriquecedoras y para todas las apetencias: excursiones, baño en la piscina, Eucaristía, o el simple descanso en algún buen café de los municipios de Uncastillo y Biota, que alojan a los estudiantes durante la campaña, pues sus consistorios, como la Comarca de las Cinco Villas, financian el proyecto.

Pero no todo depende del equipo técnico, que se esfuerza en ofrecer lo mejor posible a los estudiantes. Los becarios debemos poner también de nuestra parte, sobre todo buen ánimo y trabajo. Dice san Benito en su Regla que la ociosidad es enemiga del alma (Regla de San Benito XLIII, 1), y así es en verdad, pues una mente ociosa no está preparada para un horario en el que la jornada de trabajo comienza a las 6:15 y concluye a las 13:00, además del trabajo vespertino de laboratorio, de 17:00 a 19:00, en el que se limpian y siglan las piezas correspondientes.

Es así como podemos transformar un trabajo, que podríamos catalogar como duro, en una actividad enriquecedora en el ámbito académico, pues se aprende muchísima Historia y Arqueología, personal, pues uno se prueba y domina a sí mismo, y emocional, pues los compañeros que trabajan contigo codo con codo terminan convirtiéndose en buenos y permanentes amigos. Al final, aunque estas líneas sean un intento, la “experiencia bañalense” no se puede contar, hay que vivirla.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=3j7g-55HvVE&feature=youtu.be]

ANTONIO MIGUEL JIMÉNEZ SERRANO

Estudiante de 2º de Historia e Historia del Arte. Universidad CEU San Pablo

  • Joaquín comentó:

    Y a todo esto, añade la rica y sabrosa gastronomía de Uncastillo, Biota y las Cinco Villas en dulces y embutidos… 😉

    • msaavedra2013 comentó:

      Joaquín, está claro que los arqueólogos trabajáis mucho… y sabéis disfrutarlo! Gracias por entrar en el Blog. Esperamos tus comentarios.

      • Joaquín comentó:

        ¡Hombre!, el que trabaja tiene que comer… 😉

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