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Tras los pasos de Carlos V (II) Bruselas

Capital del reino de los belgas, centro de la Unión Europea, sede de la OTAN…No falta nada a esta ciudad en la que la historia se mezcla con lo contemporáneo en una armonía que cautiva. La ciudad, según dicen los bruselenses, hay que verla lloviendo, es más auténtica. Bueno, pues yo la he paseado con lluvia y con sol, y me quedo con esta última experiencia, que permite apreciar con calma la belleza de cada uno de sus rincones.

Larga es la tradición histórica, como manifiestan edificios, plazas y calles. Pertenecía la ciudad en la Edad Media a los duques de Brabante, y posteriormente el ducado de Brabante pasó a engrosar los territorios de la Casa de Borgoña. Siendo Carlos V señor natural de los Países Bajos, nombró esta ciudad capital de su señorío. Aquí fue coronado Emperador en 1516, y en esta ciudad abdicó en 1555.

Es pues, fuerte, la unión de Bruselas con nuestro Carlos V. La relación entre la ciudad que él escogió como capital para sus dominios de la herencia Borgoñona no siempre ha sido buena con la Monarquía Hispánica. Si Carlos la alzó entre otras ciudades de Países Bajos, bajo el reinado de su hijo Felipe, las tensiones fueron creciendo a medida que los flamencos buscaban mayor autonomía, que era frenada con rigor por uno de los hombres más leales que ha tenido monarca alguno en la historia: el Duque de Alba. La firme decisión de mantener el catolicismo fue acompañada de un autoritarismo que no fue bien visto por los habitantes de aquellas tierras.

BRUX ESCARABAJOS

Decoración de uno de los salones del Palacio Real. Se emplearon cerca de un millón y medio de caparazones de escarabajos de Tailandia

 

Pasear por Bruselas significa ir cambiando de tiempo en el recorrido de pocos metros. El Atomium visto desde la ventanilla del tren es el inicio de un recorrido que viaja por la historia pero en dirección opuesta a lo contemporáneo. De la Estación Central, la visita obligada al Palacio Real, de los siglos XVII-XVIII pero profundamente renovado en un estilo neoclásico. Una de las últimas reformas la introdujo la reina Paola, al decidir encargar al artista Jan Fabre  la decoración de uno de los salones: el techo ha quedado absolutamente cubierto por los caparazones de escarabajos tailandeses, que emiten un brillante verde irisado sobre la sala.  Si ya el techo verde es de dudoso gusto, a mi humilde parecer, cubrir una de las magníficas arañas que ya tenía el Palacio del mismo material es una aberración estética. En fin… el rey hace lo que quiere en su palacio… mientras reina. En cualquier caso, los belgas están muy orgullosos de lo que denominan su “techo joya”.

BRUX SALA MUSEO

Vista de las salas del Museo de Arte Antiguo en Bruselas

Obviamente hay que visitar el Museo de Arte Antiguo, con magníficas pinturas flamencas de los tiempos medievales y modernos. El edificio que alberga el museo, de estilo neoclásico, anuncia la grandiosidad que merecen las pinturas que allí están expuestas.

Y seguimos, nuestro recorrido hacia el centro y hacia tiempos más antiguos. La Catedral de San Miguel, estilo gótico como tantísimas iglesias que salpican las calles de la ciudad, es una joya, que al franquear la entrada deja unos segundos el corazón sin latido. Tanto arquitectónicamente, por su majestuosidad, como por las obras de arte que conserva, sobrecoge su belleza, y sigue cumpliendo su cometido de elevar el espíritu hacia lo alto. En uno de los brazos del transepto, una vidriera de 1525 recuerda la coronación imperial de Carlos V.

De camino hacia la Grand´Place, en un rincón que siempre está lleno de turistas, encuentro el Manneken-Pis. Me niego a comentarlo, porque no entiendo que ciudad tan bella tenga como símbolo esta fuente. Sigo callejeando entre casas de ladrillo, con tejados triangulares originalísimos, y por fin entro en la Gran Plaza. ¡Qué belleza! Las cuatro fachadas son espectaculares, cada una en su estilo. Estas casas brabantinas, que tienen un encanto especial, aquí pueden verse con toda su perspectiva. El Ayuntamiento en un lado, la Casa del Rey enfrente, y, flanqueando ambos edificios, viviendas de diferente hechura que combinan en perfecta armonía. La Casa del rey, que nunca se utilizó como vivienda regia, tiene la huella de Carlos V, que mandó renovar el edificio del antiguo mercado del pan.

BRUX AHORCADOS

Restaurante situado en la llamada Maison del roi d´Espagne. Del techo penden figuras “ahorcadas” en homenaje a los belgas ajusticiados durante el reinado de Felipe II

La Gran Plaza de Bruselas alberga mucha historia. Muchos tienden a asociarla al recuerdo de la ejecución de los nobles Egmont y Hornes durante la gobernación del Duque de Alba. Incluso uno de los restaurantes de la plaza, llamado El rey de España, alimenta este recuerdo con una decoración consistente en figuras de hombres y mujeres ataviados a la manera del siglo XVI, que penden del techo como ahorcados, sobre los comensales.

BRUX DUQUES EGMONT

En el centro de la encantadora plaza du Petit Sablon se encuentra una fuente decorada por dos grandes esculturas de los condes de Egmont y Hornes

En mis recorridos por la ciudad encontré una plaza que homenajea a los condes rebeldes. Me resultó llamativo que esté más presente en esta ciudad el recuerdo negro –y ennegrecido por los más críticos- del mandato del Duque de Alba que trató de mantener aquellos territorios firmemente ligados a su Señor Natural, Felipe II, que el hecho de que Carlos V fuera allí coronado, le diera rango de capital, y firmase allí su abdicación.  Precisamente en la abdicación de Carlos, que decide separar el Imperio del resto de sus territorios (los reinos hispánicos, América y Países Bajos), está el origen del que fue probablemente mayor quebradero de cabeza de su hijo. Carlos nació borgoñón y, sin perder esta condición, se hizo español; Felipe nació español, y trató de mantener intacta la herencia borgoñona de su bisabuela María, a pesar de que sus súbditos de aquí se lo pusieron muy difícil. Lo cierto es que el territorio flamenco, unido a los destinos de la Monarquía Hispánica hasta la llegada de los Borbones y la firma del Tratado de Utrecht, se mantuvo, frente a la actitud de los territorios vecinos, ligado a la Iglesia Católica, mientras el resto de Europa se rompía en mil pedazos desde el punto de vista religioso. La Universitas Christiana de Carlos quedaba prácticamente reducida a los territorios gobernados por su hijo.

No obstante, hoy el turista español encuentra belleza, acogida y deleite en la capital belga. Los sabores de cerveza, waffle, helado, se acompañan con la simpatía de los habitantes de esta ciudad que es hoy en día capital administrativa del mundo.

María Saavedra

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  • Milagrosa Romero Samper comentó:

    Me ha intrigado lo de los escarabajos… espero que no los extinguieran!

    • María comentó:

      No creo. por lo visto hay muchíiiiisimos. Según tengo entendido, los tailandeses se comen el interior y tiran los caparazones

  • Chus Aparicio comentó:

    María, ha sido una sorpresa estupenda encontrarme con tus “Tras los pasos de Carlos V”. También me apasiona nuestro Carlos V!!!

    En mi caso, he seguido sus huellas a partir de los retratos pictóricos que se conservan en el Kunsthistorisches de Viena.
    A lo mejor te apetece echarle un vistazo a “El mundo de Carlos V, de la España Medieval al siglo de Oro” (no sé como se pone cursiva), publicado en el 2000, con motivo de la celebración del aniversario de su nacimiento, también trata de otros reyes de la Casa de Austria.

    Un abrazo.

    • msaavedra2013 comentó:

      Muchas gracias, Chus. Claro que lo miraré. Para los que os dedicáis al Arte, todo Flandes es un paraíso

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