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Kennedy y la libertad de Occidente

Hoy hace 50 años del llamado “Magnicidio de Dallas”. Durante las primeras décadas que siguieron al asesinato, el mito Kennedy creció y traspasó generaciones y fronteras.

Aún hay demasiados interrogantes no resueltos en torno al asesino/asesinos, la famosa “bala mágica”, las investigaciones paralelas al juicio oficial, como la del Fiscal Garrison, llevada al cine…

Últimamente están apareciendo nuevas referencias, como el supuesto conocimiento del asesinato en sus vísperas por Fidel Castro…

En fin, los especialistas y curiosos seguirán debatiendo. Nosotros, en el aniversario de su muerte, rescatamos un texto que, no por conocido, deja de ser interesante. Y lo enmarcamos no solo en 50º aniversario de DAllas, sino en el reciente aniversario del 9 de noviembre, fecha en la que se conmemora uno de los principales sucesos del siglo XX: la caída del Muro de Berlín.

Releamos las palabras de Kennedy en aquel vibrante discurso que concluía con su famoso “yo también soy berlinés”:

“Hace dos mil años que se hiciera alarde con las palabras “Civis Romanus sum”(soy un ciudadano romano). !Hoy en el mundo de la libertad no hay mayor orgullo que poder decir “Ich bin ein Berliner!!” (Soy Berlinés!!).
Hay mucha gente en el mundo que realmente no comprende o dice que no lo comprende cuál es la gran diferencia entre el mundo libre y el mundo comunista. Decidles que vengan a Berlín.

Hay algunos que dicen que el comunismo es el movimiento del futuro… ¡Decidles que vengan a Berlín!!

Hay algunos que dicen en Europa y en otras partes “nosotros podemos trabajar con los comunistas”… ¡Decidles que vengan a Berlín!

Y hay algunos pocos que dicen que es verdad que el comunismo es un sistema diabólico pero que permite un progreso económico… ¡Decidles que vengan a Berlín.!

La libertad tiene muchas dificultades y la democracia no es perfecta. Pero nosotros no tenernos que poner un muro para mantener a nuestro pueblo, para prevenir que ellos nos dejen. Quiero decir en nombre de mis ciudadanos que viven a muchas millas de distancia en el otro lado del Atlántico, que a pesar de esta distancia de vosotros, ellos están orgullosos de lo que han hecho por vosotros, desde una distancia en la historia en los últimos 18 años.

No conozco una ciudad, ningún pueblo que haya sido asediado por dieciocho años y que vive con la vitalidad y la fuerza y la esperanza y la determinación de la ciudad de Berlín Occidental.

Mientras el muro es la más obvia y viva demostración del fracaso del sistema comunista, todo el mundo puede ver que no tenemos ninguna satisfacción en ello, para nosotros, como ha dicho el Alcalde, es una ofensa no solo contra la historia, sino también una ofensa contra la humanidad, separando familias, dividiendo maridos y esposas y hermanos y hermanas y dividiendo a la gente que quiere vivir unida.

¿Cuál es la verdad de esta ciudad de Alemania? La paz real en Europa nunca puede estar asegurada mientras a un alemán de cada cuatro se le niega el elemental derecho de ser un hombre libre, y que pueda elegir un camino libre.

En dieciocho años de paz y buena confianza esta generación de alemanes ha percibido el derecho a ser libre, incluyendo el derecho a la unión de sus familias, a la unión de su nación en paz y buena voluntad con todos los pueblos.

Vosotros vivís en una defendida isla de libertad, pero vuestra vida es parte de lo más importante. Permitirme preguntaros a vosotros como yo concluyo, elevando vuestros ojos por encima de los peligros de hoy y las esperanzas de mañana, más allá de la libertad meramente de esta ciudad de Berlín y todos los pueblos de Alemania avanzan hacia la libertad, más allá del muro al día de la paz con justicia, más allá de vosotros o nosotros de toda la humanidad.

La libertad es indivisible y cuando un hombre es esclavizado ¿quién está libre? Cuando todos son libres, ellos pueden mirar a ese día, cuando esta ciudad está reunida y este país y este gran continente de Europa esté en paz y esperanza.

Cuando ese día finalmente llegue y la gente del Berlín Occidental pueda tener una moderada satisfacción en el hecho de que ellos están en la línea del frente casi dos décadas.

Todos los hombres libres, dondequiera que ellos vivan, son ciudadanos de Berlín. Y por lo tanto, como hombres libres, yo con orgullo digo estas palabras “Ich bin ein Berliner”.

Enlace a vídeo del discurso subtitulado en castellano:

http://www.youtube.com/watch?v=cSGJV0Jl840

María Saavedra

 

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