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Bill Viola [en diálogo] La Belleza no se ha marchado

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes, la Fundación Banco Sabadell y NF Galería proponen una aproximación a la obra de Bill Viola a través de sus relaciones con el legado artístico de los maestros antiguos: cuatro vídeoinstalaciones de Viola en diálogo con referentes pictóricos del Museo de la Academia.

¿Se fue la Belleza?

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Escribe: Mª Jesús Aparicio

Hoy en día, no nos debe resultar extraño que en cualquier sala de exposiciones lo expuesto pueda ser una caja de plexiglás colgada de una pared, con una pequeña mirilla en su frente que nos permite echar un vistazo y descubrir que el contenido de su interior son flores aromáticas, o piedras preciosas de diversos colores, algún alimento, mientras escuchamos gracias a unos auriculares una melodía reconocible. Cofres mágicos, tesoros evocadores de experiencias vividas o de lecturas en ocasiones apasionadas que inciden en nuestros sentidos y en parte liberan a nuestra mirada de ser la única responsable de percibir y de juzgar el significado de la “supuesta” obra de arte.

Como apasionada del arte contemporáneo, me niego a aceptar ciertas posturas rancias que lo único que hacen es lanzar exabruptos hacía este arte puesto que resulta difícil de interpretar. Está claro que en ocasiones resulta más fácil despreciar que apreciar, sobre todo cuando se nos reclama el hacer un serio ejercicio intelectual. Podríamos hacer un listado infinito con cientos de nombres de artistas que en su día, fueron absolutamente denostados por sus lenguajes novedosos y que a día de hoy son probablemente los más reconocidos por los especialistas. Por este motivo, siempre es bueno dar un voto de confianza a las nuevas expresiones, aunque no nos sean del todo próximas.

También reniego de las opiniones que militan en la radicalidad de reivindicar la muerte del arte: “El arte ha muerto. Sus movimientos actuales no reflejan la menor vitalidad; ni siquiera muestran las agónicas convulsiones que preceden a la muerte; no son más que las mecánicas acciones reflejas de un cadáver sometido a una fuerza galvánica”. Debemos traducir de las palabras de Arthur D. Danto -filósofo y crítico de arte más influyente del posmodernismo- que la belleza ha dejado de existir, por el exceso, por el abuso, como si el arte y la belleza ya no tuvieran razón de ser.

Estamos ante el instante del arte de “des-definirse”, de perder su definición, y por tanto se “des-estetiza”, perdiendo sus componentes estéticos tal como entendíamos desde siempre, con el tándem de belleza y placer. Por tanto, desde los inicios del siglo XX cualquier objeto, puede considerarse una obra de arte. Sin querer entrar en más detalles, está claro, que la posmodernidad ha dejado su poso y la experiencia estética y el arte han entrado en otro estadio, y aunque ya no tengamos que preguntarnos que es arte o que no lo es, si debemos cuestionarnos porque ese algo “o esa caja” son arte.

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Irremediablemente estamos necesitados de percibir la “Belleza”, sea del modo que sea, aunque desde mi punto de vista, entendida como “Bien”, como camino que nos conduce a la Verdad. En consecuencia, me reconforta saber que hoy en día tenemos artistas que tienen la intención de seguir creándola.

El arte se configura a partir del artista y de su pensamiento expresado gracias a la metáfora y a la expresión simbólica, sin anular la necesidad de trascender en el tiempo, y esto desde mi humilde opinión, solo se puede conseguir gracias a rescatar lo espiritual que late en cualquier obra de arte auténtica.

Esta pretensión, se hace presencial en la obra de Bill Viola, (Nueva York, 1951), es uno de los creadores de vanguardia más reconocidos internacionalmente. Su papel formal en el arte contemporáneo ha sido el de reivindicar y confirmar que el videoarte de nueva tecnología es una de las formas del arte del siglo XXI. Durante las últimas cuatro décadas ha creado: instalaciones, instalaciones sonoras, videocintas, espectáculos con música electrónica, y piezas de video para pantalla plana. Sus obras han sido expuestas en museos y galerías de todo el mundo.

Y desde lo espiritual, Viola es un artista de raíces profundas, un creador de Belleza. Sus obras nos muestran su preocupación por el ser humano y sobre todo por las experiencias que como hombres debemos asumir: vida y muerte, un binomio indestructible que nos muestra la esencia de lo que somos. Sondea plásticamente con el video ralentizado nuestra humanidad de hombres, y la expresión de ser humanos.

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Se sumerge en el arte occidental, en particular el arte sacro del Barroco español, la poesía de San Juan de la Cruz, y la tradición oriental en la que destaca el sufismo (Rumi e Ibn Arabi), y el Zen.

Pues bien, en estos días tenemos la suerte de poder disfrutar de parte de la obra de Bill Viola. Se encuentra expuesta en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. A su llegada a la capital española, comentó que tenía muchas ganas de trabajar en este espacio históricamente tan emblemático, por atesorar colecciones tan significativas del arte universal: Los viejos maestros eran justo un punto de partida. No me interesaba apropiarme de nada, ni volver a representarlo; quería meterme en el interior de esos cuadros, encarnarlos, habitarlos, sentirlos respirar. Al fin y al cabo, se trataba de sus dimensiones espirituales, no de su forma visual”.

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 En Diálogo nos muestra la búsqueda de la condición humana y de su trascendencia. Viola lo traduce en cuatro video-instalaciones que establecen una conversación silenciosa, con la obra de grandes maestros, tanto pintores como escultores del arte español que ocupan las salas más emblemáticas del Museo: Dolorosa, Silent -Mountain, The Quintet of the Silent, Surrender, aparecen y conviven próximos al Agnus Dei de Zurbarán, a la talla policromada de la Dolorosa contemplativa de Pedro de Mena, al San Jerónimo de José de Ribera, Cristo recogiendo las vestiduras de Alonso Cano, al Entierro de la Sardina y a los Autorretratos de “capricho” de Francisco de Goya, entre otras.

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Cuando terminas de ver la exposición te das cuenta, gracias a Dios, que todavía existen artistas que nos demuestran que aún a pesar de los deslucidos tiempos que corren, la Belleza no se ha marchado.

María Jesús Aparicio González. Profesora de Historia del Arte. USP CEU

Bill Viola [en diálogo]

Museo de la Real Academia
de Bellas Artes de San Fernando
Alcalá 13, Madrid
11 de enero / 30 de marzo de 2014

 

 

El MAN en primicia. La renovación total del Museo Arqueológico Nacional

“Empieza la cuenta atrás”. Un nuevo y mejorado MAN

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  Ana Calvo Aguilar

 “Empieza la cuenta atrás”. Este eslogan preside desde hace varios meses la página web del Museo Arqueológico Nacional. Muchos estudiantes de Arqueología, Historia, Historia del Arte, o simplemente amantes de los tesoros que encierra esta sede de la calle Serrano de Madrid, nos topábamos con él al intentar descubrir en la red la fecha de la tan esperada reapertura. En obras desde el 2008 y cerrado al público desde que en verano del 2011 finalizase la exposición “Los tesoros del MAN” dónde en una pequeña sala se reunieron las piezas más emblemáticas de la colección, el Museo Arqueológico se había sumido en un letargo del que no parecía despertar. Pero…, con gran entusiasmo podemos decir que ¡ya está aquí!, ¡el MAN está de vuelta!, y en la web, a la tan leída locución “empieza la cuenta atrás” han podido añadir “el próximo 1 de abril el MAN abre las puertas al público” lo que a muchos nos suena a canto de sirenas.man9estatuas

Para suerte de una servidora y para envidia de muchos (aunque esté mal decirlo) la semana pasada pude disfrutar de este nuevo y mejorado MAN que nos prometían y que llevaba esperando desde primer año de carrera. Lo que me encontré no fue la reforma del Museo Arqueológico sino un Museo ex novo, rehecho desde los cimientos hasta la cubierta, irreconocible si no fuera por la fachada neoclásica que todos conocemos. Este museo creado hace 147 años por Isabel II con la idea de cobijar los hallazgos arqueológicos, etnográficos, y objetos de artes decorativas y numismáticas, sólo había sufrido una reforma de importancia, la que sirvió para dividir de manera longitudinal el espacio que comparte con la Biblioteca Nacional, y que se realizó entre 1968 y 1981, cuando también las tres plantas originales se convirtieron en cinco. En Consejo de Ministros de 2007 se decidió la reforma integral del Museo para adaptar la colección a los nuevos conceptos museográficos, ampliar el espacio utilizable y eliminar las barreras arquitectónicas.

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El primer gran cambio es que la tradicional escalinata, que jalonan las esfinges, ha dado paso a una amplia entrada lateral que nos abre a un inmenso vestíbulo donde se encuentran la recepción, taquillas, cafetería, tienda y librería. La nueva entrada se adapta a las personas con discapacidades, que antes, según nos explicaban, tenían que servirse de las patas delanteras de las esfinges para poder acceder al Museo, de ahí el color dorado que ha producido el desgaste sobre éstas.

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La colección la abre un  pasillo de pantallas que explican la razón de ser de la ciencia arqueológica y sus procesos, desde sus primeros pasos en el siglo XVIII hasta cómo se realiza una cata, una prospección, etc. De forma cronológica se colocan las trece mil piezas que nos muestran el recorrido histórico de España desde la Prehistoria hasta el siglo XIX. Además la colección incluye las salas dedicadas a las civilizaciones de Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma.man5damaelche    man3estela

 

 

 

 

 

 

 

El montaje es espectacular. No solo se han restaurado las piezas sino que se ha cuidado de una forma especial su presentación, desde la iluminación hasta la disposición de las mismas. Con especial interés se han dispuesto estaciones táctiles para invidentes y dispositivos para ampliar el sonido para personas con discapacidad auditiva, cumpliendo uno de los principales objetivos de la reforma.

man6torre  Aunque cada uno se sentirá impresionado por una sala o pieza en concreto, me han resultado especialmente llamativos el patio que ha conseguido elevar en altura el monumento funerario de Pozo Moro; la sala donde se exhiben los mosaicos romanos y que gracias a una doble altura te permiten verlos desde una perspectiva global; y también una pieza nunca antes expuesta y rescatada  de los fondos del Museo, una maqueta en madera de la Mezquita de Córdoba. Esta fue ideada para ser vista a la altura de los ojos pero ahora cuelga sobre nuestras cabezas, sobrecogiéndonos con el bosque de columnas, a través de las cuales percibimos las diferentes ampliaciones que ha sufrido la Mezquita a lo largo de su historia.

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Es impresionante reencontrarse con las piezas estudiadas en las aulas y de las que con tanto hincapié nos hablaban los profesores recordándonos que se encontraban en el Arqueológico de Madrid y que podríamos ver una vez éste abriese sus puertas. Por lo que para mí esta visita ha supuesto además de un reencuentro con nuestro pasado, una vuelta a las clases de primer y segundo curso donde al ver piezas como las Estelas del Suroeste, el tesoro de Guarrazar o a nuestras queridas damas de Elche, Baza o Galera, recordaba el entusiasmo de mis profesores y sus vivas explicaciones y que ahora cobran un nuevo sentido para mí.

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Termino entusiasmada y casi gritando que ¡ha vuelto el MAN!, y ya podremos volver nosotros a él para reencontrarnos con cada una de las piezas que forman nuestro pasado.

 

Ana Calvo Aguilar es estudiante de 3º de Historia e Historia del Arte en la USP CEU

Adios a Blas de Lezo. Dos miradas a una exposición

Ayer se celebraban en Colombia elecciones legislativas. El país sudamericano irrumpe de nuevo en nuestras noticias. Pero para nosotros, este país esta unido a un nombre, cuya vigencia en la historia va mucho más allá que el de coyunturales autoridades legislativas.

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“Blas de Lezo. El valor de Mediohombre”

Hace una semana terminó la exposición que el Museo Naval dedicó a Blas de Lezo. Nosotros queremos recordarla a través de dos miradas diferentes. Ana Calvo y Antonio Miguel Jiménez son alumnos de 3º de Historia. De manera muy personal cada uno evoca la exposición.

 

EL HOMBRE (por Ana Calvo Aguilar)

Lo que defiende a las plazas públicas no son las murallas sino la gente de guerra”, esta frase del Duque de Alba resucita hoy para ilustrar uno de los muros de la exposición, que el Museo Naval ha preparado para rendir homenaje a uno de los marinos más ilustres de la historia española, D. Blas de Lezo. Esta frase retrata el carácter de un hombre que supo defender con lealtad no sólo una ciudad, sino a la Armada de su Rey y a los intereses de su Patria, muchas veces por encima de los suyos propios.

A través de 92 piezas y para el orgullo de todos los españoles, el Museo Naval de Madrid ha recuperado la figura de este marino. Aunque finalizó el pasado 3 de marzo muchos de los que hemos pasado por sus salas hemos podido cobrar conciencia de los grandes personajes que esconde nuestra Historia. Piezas del patrimonio de la Armada, otras de museos, archivos e instituciones españolas como el Museo del Prado, la Biblioteca Nacional Española o el Real Jardín Botánico y otras venidas del Museo de Bogotá (Colombia) y de dos colecciones particulares. Precisamente en Colombia, Blas de Lezo es considerado un héroe nacional que supo defender su patria frente al invasor extranjero.

Blas de Lezo y Olavarrieta (Pasajes, 1687- Cartagena de Indias 1741) fue un vasco al servicio de España y de la Armada del primer borbón, Felipe V. Su gran victoria y el reconocimiento actual se debe, además de a sus múltiples virtudes personales y profesionales, a la defensa de la ciudad de Cartagena de Indias, la “llave de América”, del ataque anfibio por parte del Imperio Británico. No sólo venció a una flota muy superior a la española sino que evitó que España perdiera en el siglo XVIII sus posesiones americanas, logrando, como nos recuerda una de las comisarias de la exposición, Mariola Beltrán García-Echániz, que figuras como  Gabriel García Márquez hablen español.

Blas de Lezo fue conocido por sus contemporáneos con el sobrenombre de “Mediohombre”, ya que quedó manco, cojo y tuerto a los veinticinco años de edad, lesiones todas causadas en batalla. El Museo Naval con su homenaje a Blas de Lezo, nos recuerda que más que un “mediohombre” fue un “hombre y medio” que supo vencer la adversidad, luchar con sus discapacidades y que con gran conocimiento y coraje logró la mayor derrota naval sufrida por Inglaterra en el Siglo XVIII. En 1741 logró una hazaña histórica, al derrotar a 200 navíos ingleses con tan sólo 6 barcos, victoria que con asombrosa humildad achacó a la misericordia de Dios y no a su valentía y a sus conocimientos tácticos.

Educado en Francia, de una familia tradicionalmente marinera, ingresó en el ejército con quince años. Ascendió a Teniente de Navío y fue destinado a Tolón dónde combatió perdiendo el ojo izquierdo. Su cuerpo maltrecho no estaba hecho para la vida de corte como él mismo decía. En el año 1737 llegó a Cartagena de Indias como comandante general encargado de defender el paso del oro y la plata.

En esa época, como bien ilustraba con gran rigor el audiovisual ofrecido por la exposición, Inglaterra había armado la mayor flota de la historia para intentar apoderarse de este enclave estratégico, que representaba la llave para el dominio del Caribe. La proporción era de un combatiente español por cada diez ingleses y pese a todo pronóstico, sobre todo inglés que ya habían mandado acuñar moneda conmemorativa de su victoria y después de 67 días de asedio los ingleses se vieron reducidos y resignados a su derrota.

La determinación y voluntad de este gran personaje, nos ha recordado con gran acierto en el proyecto expositivo a los jóvenes de hoy valores un tanto olvidados como la lealtad, el sentido del deber, el patriotismo, pero sobretodo la lucha constante contra las adversidades aún con dificultades físicas. Así rindió homenaje el Museo Naval para que no se pierda en la memoria colectiva a D. Blas de Lezo, el valor de “mediohombre”.

Ana Calvo Aguilar. 3º Historia e Historia del Arte. USP CEU

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LA EXPOSICIÓN (por Antonio M. Jiménez)

Hasta este lunes 3 de marzo hemos podido disfrutar en el Museo Naval de la exposición “Blas de Lezo, el valor de Mediohombre”. Y no podría haber tenido lugar en mejor sitio, pues es importante señalar que la exposición a cerca del almirante guipuzcoano y héroe español fue situada de tal manera que quien asistía a la misma podía hacer primero un recorrido por toda la historia de la Armada española a través de la colección fija del Museo: los grandes hechos, como el Descubrimiento de América o la vuelta al mundo, las grandes naumaquias, como Lepanto o Las Dunas y los grandes personajes de la mar, como Álvaro de Bazán, Jorge Juan o Churruca. En un largo recorrido se expone la historia más gloriosa de España a través de las embarcaciones y armamentos de los marinos españoles, quedando siempre de trasfondo lo importantísima que fue para la Monarquía Hispánica entre los siglos XV y XIX la política ultramarina, tanto en el Mediterráneo primero como en el Atlántico y Pacífico después. Se muestran, así, maquetas, planos, mapas, culebrinas y falcones, espadas y rodelas, arcabuces, mosquetes y trabucos, garfios y sogas, y otros muchos elementos que nos introducen de lleno en una de las galeras de Juan de Austria en Lepanto, en un galeón cargado de oro americano rumbo al puerto de Palos o en un navío de línea que lanza constantes andanadas de fuego contra una fragata holandesa.

Es así que, al llegar a la sala del Museo predispuesta para centrarnos en la historia y figura del gran Blas de Lezo, se llega con un recién adquirido bagaje naval para los inexpertos, y un refresco para los veteranos, ideal para entender qué ocurrió en aquel momento histórico que protagonizó nuestro gran marino. La exposición, así, comienza con la Guerra de Sucesión española entre el archiduque Carlos y Felipe de Anjou, respectivos candidatos al trono español por parte de las casas de Austria y Borbón, las más poderosas de Europa en los siglos XVII y XVIII, además de las batallas navales más importantes de la primera mitad de éste siglo, donde hay que añadir la conquista de Orán y, especialmente, la Guerra del Asiento, conflictos todos en los que participó el Almirante Patapalo. Tras ello se pasaba a mostrar aspectos de la sociedad de inicios de siglo bajo el reinado de Felipe V, destacándose un importante hecho y resultado del tratado de Utrecht: la ruptura del monopolio comercial que España había ostentado en sus dominios americanos, a través del asiento de negros y el navío de permiso. Pero ambas concesiones comerciales tenían una serie de condiciones que fueron constantemente incumplidas por los contrabandistas británicos casi desde el principio, como contaba el vídeo instalado en la exposición, que junto con un resumido y conciso panel explicaba las razones que ocasionaron la llamada Guerra del Asiento o Guerra de la Oreja de Jenkins, como la conocieron los súbditos de Jorge II.

Por último, destaca la detallada explicación que el recurso audiovisual ofrecía en lo que a la última campaña inglesa en el Caribe se refiere, no sin antes ofrecer un resumen de la intensa vida en la mar de Blas de Lezo, además de sus famosas heridas que le valieron más de un apodo, hasta convertirse en Teniente General de la Armada y defender magistralmente en el virreinato de Nueva Granada la población de Cartagena de Indias de los ingleses, que por orden del almirante británico Edward Vernon, a instancias del primer ministro Walpole, habían atacado y destruido Portobelo, y planeaban hacer lo mismo con Cartagena de Indias, y poder, así, dar rienda suelta a los contrabandistas al servicio de su majestad, el rey Jorge II. Además, el gran mapa situado junto a la sala audiovisual, y el cañón y la indumentaria del admirable Blas de Lezo que lo acompañaban, ponían el broche de realismo y “práctica” a la parte del vídeo en que se explicaban las acciones de los británicos a los fuertes de San Luis de Bocachica y el castillo de Bocagrande, añadiendo el intento de asalto a San Felipe y el contraataque de Lezo que desbarató por completo a los británicos, siendo luego perseguidos por éste hasta la bocana del puerto.

La exposición concluye, de forma magistral, con el imborrable recuerdo dejado por este gran almirante y mejor hombre a través de su onomástica, pues en la Real Armada Española siempre un buque lleva su nombre, siendo el último testigo de ellos la fragata “Blas de Lezo”, de la clase Álvaro de Bazán. Cabe destacar, también, la placa conmemorativa en el Panteón de Marinos Ilustres de san Fernando, en Cádiz, donde su nombre, ya inmortal, tiene una más que merecida presencia. Esta exposición no sólo ha mostrado la ilusión e interés que transmite la historia naval española, riquísima a la par que genial, sino que nos pone de manifiesto el comportamiento ejemplar de un hombre que hizo lo que debía desde el principio hasta el final, desde un guardiamarina de doce años a un teniente general de treinta y siete, cubierto de las marcas ocasionadas por una vida de guerra y servicio.

 

Antonio Miguel Jiménez Serrano. 3º de Historia en la USP CEU

Reseña: un ilustrado entre Quito, Paris y Madrid. Pedro Franco Dávila

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María Saavedra Inaraja

Pedro Franco Dávila (1711-1786). De Guayaquil a la Royal Society: la época y la obra de un ilustrado criollo. 

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Autores: Javier Sánchez Almazán (coord.). Madrid (España) : Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 2012. 352 p.

Recientemente fui invitada a participar como ponente en la presentación de este libro. Mi primer impulso fue pensar que poco tenía que ver con mi ámbito de investigación (se entiende esta inicial reacción mía al saber que quien cursó la invitación, Javier Sánchez Almazán, se presentaba como “responsable de la sección de invertebrados del Museo Nacional de Ciencias Naturales).

Antes de leer el libro me di cuenta de que era un tema apasionante, del que yo sabía poco. ¡Y se habían publicado al menos tres libros sobre Franco Dávila y el Real Gabinete!.

Uno de los temas que me preocupan – ocupan- la cabeza es precisamente el de la Ilustración española. Todavía hay quienes, siguiendo sin plantearse mayores críticas la visión que los franceses del XVIII y XIX tuvieron y divulgaron acerca de España creen que no hubo una Ilustración propiamente española; que en todo caso, algunos intelectuales “fuera del sistema” siguieron las pautas marcadas desde París. El propio libro señala  que la ilustración en España fue obra de una minoría… pero eso es exactamente lo mismo que sucedía en otros lugares de Europa y del Nuevo Mundo; España no era una excepción.

En la Enciclopedia Metódica Geografía Moderna, el artículo sobre España de Masson de Morviliers levantó en España muchos resquemores, y se incluyó una adenda en la edición española, diez años posterior al original de 1782, respondiendo,  al artículo de Masson que, además, no fue traducido literalmente.

Dice Masson: “España, esta nación hoy paralizada, tiene necesidad de una gran sacudida que la saque del letargo político en que se encuentra. Se halla todavía en los españoles sangre de aquellos valientes y antiguos castellanos ; tienen todavía aquella elevación de espíritu, aquellos nobles y generosos sentimientos, aquella sed de gloria, aquel amor por la patria y por la ciencia, ese deseo de éxito que tanto maravilló a nuestros antepasados y que se impuso a las naciones, pero por desgracia todas estas ventajas se alteran, se pierden, se confunden en una administración blanda y aletargada ; sus ceremonias religiosas, sus curas, sus frailes han hecho de esta colosal nación un pueblo de pigmeos.

(…) El orgulloso, el noble español se avergüenza de instruirse, de viajar, de tener algo que ver con otros pueblos. ¿Pero las ciencias que él desdeña, las artes que desprecia no son nada para su felicidad ? ¿No tiene necesidad de ellas para hacer que los ríos sean navegables y trazar los canales de comunicación con objeto de transportar lo superfluo de una provincia a otra ? ¿No tiene necesidad de ellas para perfeccionar su navegación, su agricultura, su comercio ; para sus primeras necesidades o para sus recreos, para librarse del yugo demasiado riguroso de los curas, para rechazar los errores peligrosos, de los prejuicios más peligrosos todavía ; en fin, para formar legiones en el arte de defenderse, y de impedir que lo despoje algún ambicioso vecino ? ¿Qué les faltaría para ser felices que no fuese el deseo de serlo ? ¡Pero querer es un trabajo para una nación perezosa y soberbia ![1]

Este artículo encontró numerosas respuestas en España, una de las primeras viene precisamente de Antonio José Cavanilles citado en el libro sobre Dávila como uno de los  botánicos que “comenzaban a destacar” en torno a  la fecha de 1771, un año antes de la llegada de Dávila a Madrid:

Antonio José Cavanilles afirmaba que “estaba reservado a Mr. Masson el ofrecernos un modelo de la ignorancia más reprehensible y la más atrevida presunción”, y realiza a continuación un breve recorrido por los diferentes dominios y disciplinas que han recibido las duras críticas del autor francés, en todos y cada uno de los cuales se encuentran sin ninguna dificultad argumentos suficientes para rebatir las tesis del articulista de la Encyclopédie méthodique, que demuestra, según el autor valenciano, un profundo desconocimiento de la cultura de nuestro país al no reconocer la deuda que ha contraído Europa con personajes tan ilustres como Miguel Servet, Luis Mercado, Nebrija, Vives y Arias Montano, que olvida asimismo que la actualidad de las letras españolas ofrece sin duda un panorama sumamente interesante, con Feijoo, Iriarte, Forner y tantos otros.

El libro sobre Franco Dávila ofrece nuevos argumentos para rebatir esa vieja idea, aún presente en algunos círculos de pensamiento.

He leído – y trabajado- con interés creciente el libro. Creo que está muy bien estructurado, de manera que nos va llevando de lo general a lo particular. Un primer encuentro con la figura de Franco Dávila en el artículo de Javier Sánchez Almazán, introduce en el personaje: su biografía (aventurera, típica de la época) incluyendo los lazos familiares (curiosa la situación de la esposa abandonada recién casados, pero de la que nunca se desligó); su actividad comercial con su padre; su estancia en París, deslumbrado por lo que veía y tratando de ayudar a jóvenes artistas o intelectuales que querían situarse en la capital francesa, que aparece ricamente dibujada en breves páginas; su afán coleccionista; las amenazas de ruina económica; su presencia en las principales Academias europeas del momento; y, por fin, el triunfo –tardío- en España, con la aceptación por parte de la Corona de su Gabinete de Historia, y el nombramiento como primer Director del ya Real Gabinete de Historia Natural.

A continuación, en los capítulos que siguen, se van añadiendo matices a la vida y obra del autor. Excelente semblanza de Carlos III por Ana V. Mazo Pérez. El rey Ilustrado, comparable a Federico de Prusia, Luis XV, o Catalina de Rusia. Decía el profesor Domínguez Ortiz que aunque Carlos III ha pasado a los libros de Historia como paradigma de monarca ilustrado, su gran mérito consistió en saber se rodear de personas válidas, entre sus ministros y consejeros. Madrid le debe mucho, pero también las diferentes disciplinas del saber, incluyendo la Arqueología, puesto que fue en su reinado cuando se legisla por vez primera la actividad arqueológica. En esto tiene mucho que ver, como queda señalado en el libro, su paso por el trono napolítano, y el descubrimiento de las ruinas romanas de Pompeya y Herculano. La redacción del capítulo, incluyendo anécdotas que son las que muestran la cotidianidad histórica, como la llegada del elefante procedente de Asia al Retiro y los souvenirs con su imagen en galletas, abanicos, pañuelos, tazas… pintan con excelentes trazos la “intrahistoria” de una época.

Begoña Sánchez Chillón proporciona nuevos e interesantes datos sobre al inquietud naturalista de Franco Dávila, puesta de manifiesto en su colección de minerales.

El gusto por la arqueología y por el arte, desarrollado por nuestro protagonista, viene perfectamente descrito en los tres últimos capítulos, referidos a la colección de láminas de Van Berkheij, las piedras bezoares y las curiosidades asiáticas, en magníficos textos de Carmen Velasco-Pérez, Julio González Alcalde y Delia Sagaste- Abadía. Simpático resulta el relato de la visita del Padre Provincial de misiones en China, que ha traído “un Chino que ha sido presentado al Rey han venido a ver el Gabinete” (p. 215, citando un doc. del archivo). Los bezoares, que en muchas crónicas americanas son mencionados como “piedras bezares”,  reciben aquí un interesante tratamiento, por su uso en cortes europeas con fines mágicos o cutrativos.

El conjunto del libro guarda gran coherencia en su estructura (no siempre los libros de varios autores lo consiguen). Me ha parecido una excelente muestra de pluridisciplinariedad. Hay un grandísimo esfuerzo de documentación histórica, junto con gran rigor al tratar de temas de las ciencias experimentales.

HA supuesto para mi un descubrimiento, se me ha ampliado el horizonte acerca de la posibilidad de establecer enriquecedoras colaboraciones entre la ciencia histórica y las ciencias experimentales: y  a medida que he ido avanzando en la lectura me he dado cuenta de que ESO era precisamente la Historia Natural. Hoy los investigadores del MNCN y del CSIC han hecho lo mismo que hace más de 200 años hizo Franco Dávila. Es la tarea de un humanista, de un hombre propio de la Ilustracion. Antes, podía hacerlo una persona; ahora, con la diversificación de disciplinas, y la multiplicación de fuentes, esa tarea debe hacerla un equipo formado por distintos especialistas. Y exactamente eso es lo que ha logrado el equipo autor, aglutinados por le buen hacer de Javier Sánchez Almazán.

Un aspecto importante: el círculo intelectual de Franco Dávila

Uno de los elementos que más me han llamado la atención del libro es la profusión de material documental empleado. Y gracias a él, se puede seguir  cómo Franco Dávila se fue labrando un puesto entre los intelectuales, políticos y científicos del momento, en España y en distintos países europeos. Las cartas intercambiadas con Olavide, Floridablanca, Celestino Mutis, Campomanes, el Padre Flórez… y un largo etcétera de nombres ilustres que van apareciendo en el libro como consecuencia de las relaciones mantenidas con Dávila. Lo mismo cabe decir de la pertenencia a Instituciones prestigiosas como la real Academia Sevillana de Buenas Letras (1774), la Real Sociedad de Londres, Sociedad Bascongada de Amigos del País, etc.

Merece la pena conocer un capítulo de nuestra historia a través de la vida y realizaciones de este ilustrado que nació en Quito, residió en Paris, y terminó sus días en la Corte de Carlos III.

María Saavedra Inaraja

Profesora de Historia de América. USP CEU


[1] Masson de Morvilliers : España (1782). Articulo incluido en la Geographie Moderne, tomo I, paginas 554-68, de la Encyclopedie Methodique, París, 1782. Texto muy importante pues, en alguna medida, fue el detonante para que se iniciara la polémica de la ciencia española.

 

Jornada de Puertas Abiertas. Conoce los estudios de Historia e Historia del Arte en la USP CEU

El próximo sábado 8 de marzo se celebrará en la Universidad CEU San Pablo, la tradicional Jornada de Puertas Abiertas. Será un excelente momento para conocer de cerca la dinámica de nuestros grados, y de las posibilidades de cursar titulaciones simultáneas (Historia + Historia del Arte; Historia + Periodismo), que responden a una demanda social cada vez más exigente.

Nuestra primera promoción de Historia e Historia de la Arte CEU, en la fiesta pre-graduación

Nuestra primera promoción de Historia e Historia de la Arte CEU, en la fiesta pre-graduación

Los estudiantes y sus familias podrán pasear por nuestras instalaciones, conocer a los profesores de las titulaciones, y compartir con ellos inquietudes, intereses, hacer las preguntas que parezcan oportunas…

Igualmente los estudiantes interesados podrán ver imágenes de la vida en el Campus, así como algunas de las realizaciones académicas en las que participan alumnos y profesores en colaboración.

Las intervenciones en excavaciones arqueológicas, colaboraciones en libros y artículos dirigidos por profesores, realización de documentales históricos, colaboraciones en el periódico digital de la Facultad (onceu) son algunas de las realidades que podrán ver de cerca quienes nos quieran acompañar el próximo sábado.

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 Programa de las Jornadas:

10:00 Recepción y registro de asistentes (Julián Romea, 23)
10:30 Presentación de la Universidad CEU San Pablo
11:30 Visita a la facultad, acompañados por profesores de la titulación escogida
13:00 Cóctel en la facultad con profesores y alumnos

Además, el Servicio de Admisión permanecerá abierto toda la mañana

Servicio de Promoción Universitaria
Julián Romea, 18
spu@ceu.es

Si quieres ver la información completa:

http://www.uspceu.com/es/estudios/orientacion-y-colegios/jornada-de-puertas-abiertas/index.php

 

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