Estudiando historia y arte en Madrid

Otro sitio más de USPCEU – BLOGS

Estudiando historia y arte en Madrid - Otro sitio más de USPCEU – BLOGS

Adios a Blas de Lezo. Dos miradas a una exposición

Ayer se celebraban en Colombia elecciones legislativas. El país sudamericano irrumpe de nuevo en nuestras noticias. Pero para nosotros, este país esta unido a un nombre, cuya vigencia en la historia va mucho más allá que el de coyunturales autoridades legislativas.

Blasdelezo

“Blas de Lezo. El valor de Mediohombre”

Hace una semana terminó la exposición que el Museo Naval dedicó a Blas de Lezo. Nosotros queremos recordarla a través de dos miradas diferentes. Ana Calvo y Antonio Miguel Jiménez son alumnos de 3º de Historia. De manera muy personal cada uno evoca la exposición.

 

EL HOMBRE (por Ana Calvo Aguilar)

Lo que defiende a las plazas públicas no son las murallas sino la gente de guerra”, esta frase del Duque de Alba resucita hoy para ilustrar uno de los muros de la exposición, que el Museo Naval ha preparado para rendir homenaje a uno de los marinos más ilustres de la historia española, D. Blas de Lezo. Esta frase retrata el carácter de un hombre que supo defender con lealtad no sólo una ciudad, sino a la Armada de su Rey y a los intereses de su Patria, muchas veces por encima de los suyos propios.

A través de 92 piezas y para el orgullo de todos los españoles, el Museo Naval de Madrid ha recuperado la figura de este marino. Aunque finalizó el pasado 3 de marzo muchos de los que hemos pasado por sus salas hemos podido cobrar conciencia de los grandes personajes que esconde nuestra Historia. Piezas del patrimonio de la Armada, otras de museos, archivos e instituciones españolas como el Museo del Prado, la Biblioteca Nacional Española o el Real Jardín Botánico y otras venidas del Museo de Bogotá (Colombia) y de dos colecciones particulares. Precisamente en Colombia, Blas de Lezo es considerado un héroe nacional que supo defender su patria frente al invasor extranjero.

Blas de Lezo y Olavarrieta (Pasajes, 1687- Cartagena de Indias 1741) fue un vasco al servicio de España y de la Armada del primer borbón, Felipe V. Su gran victoria y el reconocimiento actual se debe, además de a sus múltiples virtudes personales y profesionales, a la defensa de la ciudad de Cartagena de Indias, la “llave de América”, del ataque anfibio por parte del Imperio Británico. No sólo venció a una flota muy superior a la española sino que evitó que España perdiera en el siglo XVIII sus posesiones americanas, logrando, como nos recuerda una de las comisarias de la exposición, Mariola Beltrán García-Echániz, que figuras como  Gabriel García Márquez hablen español.

Blas de Lezo fue conocido por sus contemporáneos con el sobrenombre de “Mediohombre”, ya que quedó manco, cojo y tuerto a los veinticinco años de edad, lesiones todas causadas en batalla. El Museo Naval con su homenaje a Blas de Lezo, nos recuerda que más que un “mediohombre” fue un “hombre y medio” que supo vencer la adversidad, luchar con sus discapacidades y que con gran conocimiento y coraje logró la mayor derrota naval sufrida por Inglaterra en el Siglo XVIII. En 1741 logró una hazaña histórica, al derrotar a 200 navíos ingleses con tan sólo 6 barcos, victoria que con asombrosa humildad achacó a la misericordia de Dios y no a su valentía y a sus conocimientos tácticos.

Educado en Francia, de una familia tradicionalmente marinera, ingresó en el ejército con quince años. Ascendió a Teniente de Navío y fue destinado a Tolón dónde combatió perdiendo el ojo izquierdo. Su cuerpo maltrecho no estaba hecho para la vida de corte como él mismo decía. En el año 1737 llegó a Cartagena de Indias como comandante general encargado de defender el paso del oro y la plata.

En esa época, como bien ilustraba con gran rigor el audiovisual ofrecido por la exposición, Inglaterra había armado la mayor flota de la historia para intentar apoderarse de este enclave estratégico, que representaba la llave para el dominio del Caribe. La proporción era de un combatiente español por cada diez ingleses y pese a todo pronóstico, sobre todo inglés que ya habían mandado acuñar moneda conmemorativa de su victoria y después de 67 días de asedio los ingleses se vieron reducidos y resignados a su derrota.

La determinación y voluntad de este gran personaje, nos ha recordado con gran acierto en el proyecto expositivo a los jóvenes de hoy valores un tanto olvidados como la lealtad, el sentido del deber, el patriotismo, pero sobretodo la lucha constante contra las adversidades aún con dificultades físicas. Así rindió homenaje el Museo Naval para que no se pierda en la memoria colectiva a D. Blas de Lezo, el valor de “mediohombre”.

Ana Calvo Aguilar. 3º Historia e Historia del Arte. USP CEU

antoniomiguel

 

 

LA EXPOSICIÓN (por Antonio M. Jiménez)

Hasta este lunes 3 de marzo hemos podido disfrutar en el Museo Naval de la exposición “Blas de Lezo, el valor de Mediohombre”. Y no podría haber tenido lugar en mejor sitio, pues es importante señalar que la exposición a cerca del almirante guipuzcoano y héroe español fue situada de tal manera que quien asistía a la misma podía hacer primero un recorrido por toda la historia de la Armada española a través de la colección fija del Museo: los grandes hechos, como el Descubrimiento de América o la vuelta al mundo, las grandes naumaquias, como Lepanto o Las Dunas y los grandes personajes de la mar, como Álvaro de Bazán, Jorge Juan o Churruca. En un largo recorrido se expone la historia más gloriosa de España a través de las embarcaciones y armamentos de los marinos españoles, quedando siempre de trasfondo lo importantísima que fue para la Monarquía Hispánica entre los siglos XV y XIX la política ultramarina, tanto en el Mediterráneo primero como en el Atlántico y Pacífico después. Se muestran, así, maquetas, planos, mapas, culebrinas y falcones, espadas y rodelas, arcabuces, mosquetes y trabucos, garfios y sogas, y otros muchos elementos que nos introducen de lleno en una de las galeras de Juan de Austria en Lepanto, en un galeón cargado de oro americano rumbo al puerto de Palos o en un navío de línea que lanza constantes andanadas de fuego contra una fragata holandesa.

Es así que, al llegar a la sala del Museo predispuesta para centrarnos en la historia y figura del gran Blas de Lezo, se llega con un recién adquirido bagaje naval para los inexpertos, y un refresco para los veteranos, ideal para entender qué ocurrió en aquel momento histórico que protagonizó nuestro gran marino. La exposición, así, comienza con la Guerra de Sucesión española entre el archiduque Carlos y Felipe de Anjou, respectivos candidatos al trono español por parte de las casas de Austria y Borbón, las más poderosas de Europa en los siglos XVII y XVIII, además de las batallas navales más importantes de la primera mitad de éste siglo, donde hay que añadir la conquista de Orán y, especialmente, la Guerra del Asiento, conflictos todos en los que participó el Almirante Patapalo. Tras ello se pasaba a mostrar aspectos de la sociedad de inicios de siglo bajo el reinado de Felipe V, destacándose un importante hecho y resultado del tratado de Utrecht: la ruptura del monopolio comercial que España había ostentado en sus dominios americanos, a través del asiento de negros y el navío de permiso. Pero ambas concesiones comerciales tenían una serie de condiciones que fueron constantemente incumplidas por los contrabandistas británicos casi desde el principio, como contaba el vídeo instalado en la exposición, que junto con un resumido y conciso panel explicaba las razones que ocasionaron la llamada Guerra del Asiento o Guerra de la Oreja de Jenkins, como la conocieron los súbditos de Jorge II.

Por último, destaca la detallada explicación que el recurso audiovisual ofrecía en lo que a la última campaña inglesa en el Caribe se refiere, no sin antes ofrecer un resumen de la intensa vida en la mar de Blas de Lezo, además de sus famosas heridas que le valieron más de un apodo, hasta convertirse en Teniente General de la Armada y defender magistralmente en el virreinato de Nueva Granada la población de Cartagena de Indias de los ingleses, que por orden del almirante británico Edward Vernon, a instancias del primer ministro Walpole, habían atacado y destruido Portobelo, y planeaban hacer lo mismo con Cartagena de Indias, y poder, así, dar rienda suelta a los contrabandistas al servicio de su majestad, el rey Jorge II. Además, el gran mapa situado junto a la sala audiovisual, y el cañón y la indumentaria del admirable Blas de Lezo que lo acompañaban, ponían el broche de realismo y “práctica” a la parte del vídeo en que se explicaban las acciones de los británicos a los fuertes de San Luis de Bocachica y el castillo de Bocagrande, añadiendo el intento de asalto a San Felipe y el contraataque de Lezo que desbarató por completo a los británicos, siendo luego perseguidos por éste hasta la bocana del puerto.

La exposición concluye, de forma magistral, con el imborrable recuerdo dejado por este gran almirante y mejor hombre a través de su onomástica, pues en la Real Armada Española siempre un buque lleva su nombre, siendo el último testigo de ellos la fragata “Blas de Lezo”, de la clase Álvaro de Bazán. Cabe destacar, también, la placa conmemorativa en el Panteón de Marinos Ilustres de san Fernando, en Cádiz, donde su nombre, ya inmortal, tiene una más que merecida presencia. Esta exposición no sólo ha mostrado la ilusión e interés que transmite la historia naval española, riquísima a la par que genial, sino que nos pone de manifiesto el comportamiento ejemplar de un hombre que hizo lo que debía desde el principio hasta el final, desde un guardiamarina de doce años a un teniente general de treinta y siete, cubierto de las marcas ocasionadas por una vida de guerra y servicio.

 

Antonio Miguel Jiménez Serrano. 3º de Historia en la USP CEU

Tu dirección de correo no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*


× cuatro = 8

Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers: