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Un día de México en el CEU (II): Lo “Cortés no quita lo valiente…”

Después de compartir una entrañable y simpática charla en torno a la guerra cristera y el México de principios del siglo XX, como contábamos en nuestra última entrada, nos trasladamos a la época del Descubrimiento.

La exposición del Centro Arte Canal “Itinerario de Hernán Cortés” es una magnífica oportunidad de conocer de cerca las dos culturas que se fusionaron en un complejo proceso de conquista, colonización y mestizaje iniciado cuando la hueste de Cortés partió de la isla de Cuba en 1519 con el objetivo de llegar al corazón de un gran imperio del que venían oyendo hablar los españoles desde que pusieran pie en el continente americano desde las islas caribeñas.

Comenzamos con un recuerdo de la civilización que forjó al conquistador. Cortés era heredero de Roma, bañada por el influjo cristiano, y reconstruida en un proceso reconquistador que marcó la identidad de su nación de origen

Comenzamos con un recuerdo de la civilización que forjó al conquistador. Cortés era heredero de Roma, bañada por el influjo cristiano, y reconstruida en un proceso reconquistador que marcó la identidad de su nación de origen

En otra entrada de este blog ya se reseñó la exposición, una de las imprescindibles de este año en la capital. Ahora, a través de las fotos realizadas por Javier Ibáñez, queremos revivir las sensaciones experimentadas en esa inmersión que vivimos a través de piezas arqueológicas, retratos, cartas de navegación… en unos hechos de hace quinientos años que deben ser estudiados y comprendidos a la luz de su contexto histórico.

Escudo de Hernán Cortés. En 1529, Carlos I le concedía el marquesado de Oaxaca. En el escudo se pueden ver los elementos que en su día glorificaron al conquistador:  la ciudad de Tenochtitlan rodeada por las aguas de la laguna; tres coronas, representando a los tres tlatoani vencidos por el extremeño; el águila bicéfala de los Habsburgo, y el león, imagen de  fuerza y valor. En la orla, las cabezas unidas por cadenas, por los vasallos de Moctezuma que pasaron a serlo del Emperador Carlos

Escudo de Hernán Cortés. En 1529, Carlos I le concedía el marquesado de Oaxaca. En el escudo se pueden ver los elementos que en su día glorificaron al conquistador: la ciudad de Tenochtitlan rodeada por las aguas de la laguna; tres coronas, representando a los tres tlatoani vencidos por el extremeño; el águila bicéfala de los Habsburgo, y el león, imagen de fuerza y valor. En la orla, las cabezas unidas por cadenas, por los vasallos de Moctezuma que pasaron a serlo del Emperador Carlos

Las Cartas de Relación de Cortés dirigidas al Emperador, son el mejor testimonio de cómo en el conquistador se aunaban ambición, visión política, profunda fe religiosa, y admiración ante lo que contemplaba:

"Porque he deseado que vuestra alteza supiese las cosas de esta tierra, que son tantas y tales que, como ya en la otra relación escribí, se puede intitular de nuevo emperador de ella, y con título y no menos mérito que el de Alemaña, que por la gracia de Dios vuestra sacra majestad posee"

“Porque he deseado que vuestra alteza supiese las cosas de esta tierra, que son tantas y tales que, como ya en la otra relación escribí, se puede intitular de nuevo emperador de ella, y con título y no menos mérito que el de Alemaña, que por la gracia de Dios vuestra sacra majestad posee”

 

“La gran ciudad de Tenochtitlan está construida en medio de este lago salado, y hay dos leguas del corazón de la ciudad a cualquier punto de tierra firme. Cuatro calzadas conducen a ella, todas hechas a mano y algunas de doce pies de ancho. La ciudad misma es tan grande como Sevilla o Córdoba; las calles principales son muy anchas v recta; están apisonada; pero unas cuantas, y por lo menos la mitad de las vías públicas más pequeñas, son canales por los cuales van en sus canoas."

“La gran ciudad de Tenochtitlan está construida en medio de este lago salado, y hay dos leguas del corazón de la ciudad a cualquier punto de tierra firme. Cuatro calzadas conducen a ella, todas hechas a mano y algunas de doce pies de ancho. La ciudad misma es tan grande como Sevilla o Córdoba; las calles principales son muy anchas v recta; están apisonada; pero unas cuantas, y por lo menos la mitad de las vías públicas más pequeñas, son canales por los cuales van en sus canoas.”

 

"Por último, para evitar prolijidad en decir todas las… maravillas de esta ciudad, diré simplemente que la manera de vivir entre la gente es muy semejante a la de España, y considerando que ésta es una nación bárbara, apartada del conocimiento del verdadero Dios o de la comunicación con las naciones iluminadas, uno bien puede maravillarse del orden y buen gobierno que donde quiera se mantiene."

“Por último, para evitar prolijidad en decir todas las… maravillas de esta ciudad, diré simplemente que la manera de vivir entre la gente es muy semejante a la de España, y considerando que ésta es una nación bárbara, apartada del conocimiento del verdadero Dios o de la comunicación con las naciones iluminadas, uno bien puede maravillarse del orden y buen gobierno que donde quiera se mantiene.”

La espada atribuida  a Cortés en primer plano. Al fondo, el cuadro con una recreación romántica del encuentro de Cortés y Malinche con vasallos de Moctezuma. En medio, el historiador, cuyo papel es conocer la historicidad de los hechos, y situarlos en su contexto real, no legendario ni mítico.

La espada atribuida a Cortés en primer plano. Al fondo, el cuadro con una recreación romántica del encuentro de Cortés y Malinche con vasallos de Moctezuma. En medio, el historiador, cuyo papel es conocer la historicidad de los hechos, y situarlos en su contexto real, no legendario ni mítico.

El mestizaje, biológico y cultural, da lugar a la creación de México, que fue, según los comisarios de la exposición, invención de Cortés. Ya no es azteca, tampoco es español. Es algo nuevo, es México.

Virgen de Guadalupe. Óleo sobre tabla. Luis Berrueco. México, hacia 1740

Virgen de Guadalupe. Óleo sobre tabla. Luis Berrueco. México, hacia 1740

 

 

La plata americana. ¿Fue su destino las guerras europeas? No, desde luego, el único. Artesanos mexicanos elaboraron obras de arte en metales preciosos que hoy perduran en las tierras de México y en las de ESpaña, simbolizando esa hermandad que durante tres siglos unió las dos orillas españolas del Atlántico

La plata americana. ¿Fue su destino las guerras europeas? No, desde luego, el único. Artesanos mexicanos elaboraron obras de arte en metales preciosos que hoy perduran en las tierras de México y en las de ESpaña, simbolizando esa hermandad que durante tres siglos unió las dos orillas españolas del Atlántico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dos mundos transformados en uno solo. Un proceso con luces, con sombras, pero que debe ser despojado de mitos e ideologías,d e leyendas negras y rosas, devolviendo a sus protagonistas al lugar que les corresponde: la Historia

Dos mundos transformados en uno solo. Un proceso con luces, con sombras, pero que debe ser despojado de mitos e ideologías, de leyendas negras y rosas, devolviendo a sus protagonistas al lugar que les corresponde: la Historia

María Saavedra Inaraja

Profesora de Historia de América

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