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Libros: DOÑA BLANCA, una reina sin corona bajo el carlismo

Con tan solo dieciséis años, decidió por su cuenta y riesgo atravesar la frontera española para reunirse con su marido Don Alfonso Carlos de Borbón, hermano menor del pretendiente carlista, al que acompañó en la contienda de Cataluña y el Centro 1872-1874 

Blanca

La historia de España está plagada de hechos admirables, protagonizados por hombres y mujeres, que han pasado a la posteridad. Sin duda, son muchas las heroínas que ha tenido España a lo largo de su historia, algunas tan populares como María Pita o Agustina de Aragón. Sin embargo, algunas de ellas, aunque en su tiempo llegaron a gozar del merecido reconocimiento, han sido olvidadas, esperando que sus magníficas historias fueran rescatadas por algún historiador. Este es el caso de María de las Nieves de Braganza y Borbón (1852-1941), cuya figura, ha vuelto a suscitar un gran interés en los últimos años, especialmente, desde que sus memorias fueran  reeditadas por la editorial ACTAS (2013).

En el ensayo que les presentamos “Doña Blanca, una reina sin corona bajo el carlismo”, el prolífico historiador Miguel Romero Sanz, nos ofrece de forma amena y rigurosa el relato de las vicisitudes vividas por María de las Nieves en la tercera guerra carlista (1872-1876), un conflicto bélico que enfrentó a los españoles en el último tercio del siglo XIX, y en cuyos  avatares tomó parte activa.

Ganze Figur, stehend, erster von links, zusammen mit seiner Gemahlin Maria de las Nieves. Bildnis in mittleren Jahren.

María de las Nieves de Braganza y de Borbón, también llamada Doña Blanca por sus partidarios, fue la primogénita del exiliado Miguel I de Portugal. Desde niña, recibió una educación esmerada en la corte Bávara, hasta que fue internada en el colegio de los Sagrados Corazones de Pontigny (Francia). Aficionada a los libros de aventuras y no a las novelas románticas que leían sus hermanas, María de las Nieves, fue una mujer atípica para su época. Con tan solo dieciséis años, decidió por su cuenta y riesgo atravesar la frontera española para reunirse con su marido Don Alfonso Carlos de Borbón, hermano menor del pretendiente carlista, al que acompañó en la contienda de Cataluña y el Centro 1872-1874.  Durante los años que participó en el conflicto, se distinguió por su gran arrojo, y por la valentía que demostró en cada una de sus decisiones. Era una magnífica amazona, y cabalgó junto con sus tropas en largas jornadas que en ocasiones duraban varios días, incluso de noche. Todo esto le hizo ganarse el afecto y la admiración tanto de los suyos como de parte de sus adversarios. El general liberal D. Manuel Pavía, en su obra “Ejército del centro” se refiere a ella de esta manera: “Al frente del carlismo se hallaba el bizarro Don Alfonso, hermano del pretendiente Don Carlos de Borbón. Acompañaba a Don Alfonso su distinguida e ilustrada esposa Doña Blanca. Es Doña Blanca una señora bizarra, agraciada e interesante, que no representa la fortaleza de su sexo, ni tiene figura varonil; todo lo contrario, es de pequeña estatura y tiene un físico delicado, sensible y débil. Esta ilustre señora compartía con Don Alfonso todas las penalidades, sufrimientos  y escaseces de las guerras de montañas y de guerrillas, que es necesario haberlas practicado para conocer el alcance que tienen; y disfrutaba también de todas las contrariedades, obstáculos y disgustos en distintas clases que proporcionan una irrupción popular cimentada con elementos anárquicos y con rivalidades y escisiones de todos géneros. Doña Blanca observaba una conducta ejemplar y no era un obstáculo por su sexo para los movimientos y operaciones del carlismo. Doña Blanca no tenía siquiera ni una persona en su servidumbre, y todos los jefes y oficiales tendrían el que menos un asistente y un ordenanza. Se había cortado el cabello, y ella se vestía sola, limpiaba su ropa, y nunca molestó en las casas donde se alojaba. El General en jefe que esto escribe, ha residido en los mismos alojamientos, y tanto en estos como en los pueblos no ha escuchado más que numerosos elogios a tan distinguida e interesante señora. El Carlismo en el Centro tenía su frente, además de una persona de estirpe regia, que debía influir mucho en partido tan monárquico, a la ilustre e interesante Doña Blanca, que debía inspirarle gran consideración, mucho respeto y profunda admiración, produciéndole un entusiasmo indescriptible.”

Finalizado el conflicto bélico, María de las Nieves de Braganza se dedicó a viajar junto  con su marido por distintas partes del mundo. Con el estallido de la primera guerra mundial, y poniendo a prueba las dotes que había demostrado en la guerra carlista, Doña Blanca organizó y dirigió un centro hospitalario destinado a recibir donaciones de sangre para los heridos de guerra, que fue financiado con su propio patrimonio.

El gran distintivo de su vida, fue su compromiso con la causa que defendía, por la que luchó toda su vida, así como el profundo amor que profesó a su marido a lo largo de los sesenta y cinco años que estuvieron casados.

Este ensayo, resulta de gran interés, pues no hay mejor manera de conocer los hechos históricos, que por medio de aquellos que los vivieron en primera persona.  Este interés se incrementa aún más, cuando se nos muestra un periodo de la historia de España, desde una perspectiva femenina. Un relato que no le dejará indiferente.

Carlos Mª García de Polavieja de Cárdenas estudia 3º de Historia en la Universidad CEU San Pablo

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