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Galdós en una pincelada, retrato de Sorolla

 

La obra conjuga dos artes que mucho tienen que ver: la pintura y la literatura. Ambas forman una simbiosis, se alimentan la una a la otra, inspirándose de forma recíproca, van de la mano como dos hermanas hasta el punto en el que hay poemas o novelas que se convierten en auténticos cuadros

galdossorolla

En un viaje que nos lleva a más de mil kilómetros de la península Ibérica, en las islas más alejadas de la capital que pertenecen al Reino de España, en una pequeña casa situada en el pintoresco barrio de la Vegueta, en la isla de Gran Canaria, se encuentra el cuadro de un famoso pintor español. En la casa, pintada de azul celeste, un celeste de atardecer, nació y vivió parte de su vida Benito Pérez Galdós. En su interior, en el primer piso y donde se encuentra el despacho con los muebles que el escritor tenía en su casa de Santander, al fondo, está un cuadro, un retrato de Galdós, en el que el protagonista de la obra aparece en una postura relajada, mirando al espectador, intentando devolverle el saludo visual, invitándolo a entrar en su mundo, tanto real como literario. El cuadro, que podría haber sido un retrato de autor anónimo y con un protagonista desconocido, tiene las pinceladas del valenciano Joaquín Sorolla.

Fue a mediados del siglo pasado cuando esta obra viajó a Gran Canaria para quedarse en la que fuera la casa del escritor. Este cuadro actualmente es difícil de ver puesto que la Casa-museo de Galdós no acepta visitas desde hace unos meses (por los problemas burocráticos que conlleva contratar un guía), sin embargo, el vigilante o el portero no tienen mayor inconveniente en acompañar al viajero para que pueda ver la pintura si este muestra interés suficiente.

Cuadro realizado por el pintor Joaquín Sorolla en el que aparece retratado el escritor Benito Pérez Galdós. Horizontal.

Cuadro realizado por el pintor Joaquín Sorolla en el que aparece retratado el escritor Benito Pérez Galdós.

La obra conjuga dos artes que mucho tienen que ver: la pintura y la literatura. Ambas forman una simbiosis, se alimentan la una a la otra, inspirándose de forma recíproca, van de la mano como dos hermanas hasta el punto en el que hay poemas o novelas que se convierten en auténticos cuadros, como podría suceder con Campos de Castilla de Antonio Machado, un libro que podríamos transformar rápidamente en un cuadro mental o, en el caso contrario, con la Fragua de Vulcano de Velázquez, que fácilmente podría transformarse en una obra literaria.

Galdós se sitúa en un interior, pero en el fondo del cuadro encontramos otro cuadro, apenas podemos ver una esquina: el mar, se trata de un mar Mediterráneo, una visión diferente de este elemento, Galdós, que nació en Gran Canaria y vivió en Santander, conoce un mar distinto, el Atlántico y el Cantábrico, más bravos que el mar de Sorolla, el Mediterráneo que acaricia las costas valencianas. Galdós está abierto a la creación, a la literatura, a esa poesía del cuadro que figura en el fondo. zolamanetEl cuadro dentro del cuadro nos permite reconocer las múltiples referencias que el artista pretende transmitir al enfrentarse a un tema, así, Manet, al retratar a Zola, nos lleva indirectamente al arte japonés, a Velázquez y a su propia Olympia, creando un diálogo entre el modelo y estos temas, viéndose claramente la intención del artista en hacer referencia a otros mundos y otras realidades, pero el cuadro dentro del cuadro no solo se representa en pintura, sino que en literatura también está presente, recordemos al Conde Lucanor. Sobre este tema se ha tratado mucho, como en la exposición que hace unos años realizó el Museo del Prado: “Metapintura”.

Benito Pérez Galdós, uno de los escritores más destacado de nuestra Historia fue inmortalizado por otro artista de talla internacional. Son ambos ejemplos perfectos, en su campo, de las disciplinas a las que dedicaron su vida y, además, son iconos de la cultura y la Historia de España. Una anécdota sobre esta obra y esa representación de la virtud artística y literaria nacional, de la riqueza cultural de estas tierras es, que entre 1979 y 1985 fue la cara del billete de mil pesetas. Esto nos invita a reflexionar sobre las formas que la vida cotidiana tiene para poder transmitir imágenes artísticas.

billete

Sorolla no deja de sorprendernos con sus pinturas, con sus representaciones, dejando siempre en ellas una parte de sí mismo, como podemos ver en la exposición que se ha inaugurado hace poco en Museo Sorolla de Madrid: “Cazando impresiones”.

 

María Bahamonde García-Osende

Estudiante de 4º de Humanidades y Periodismo en la Universidad CEU San Pablo

Categoría: Sin categoría
  • Isabel Burgos comentó:

    Uno de los mejores artículos que he leído de Sorolla. No se como lo consigue Maria Bahamonde, pero consigue hacer poético un artículo académico. Aunque es divulgativo, es profundo y se nota que está muy bien documentado ¡enhorabuena!

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