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NASCA: BUSCANDO HUELLAS EN EL DESIERTO

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Si nos adentramos en la tercera planta de la fundación telefónica, nos remontaremos a un lejano pasado en la Cuenca del Río Grande (Perú), aproximadamente entre los años 200 a.C. y 650 d.C. Es ese mismo lugar en el que asentó una de las culturas más enigmáticas de la historia de los Andes prehispánicos, la cultura Nasca. En esta exposición seremos capaces de descubrir su historia a través de una selección de cerámicas y tejidos, junto con otras piezas, que en su contexto nos dejarán entrever lo que esconden tras ellas. nasca4El pueblo de Nazca es famoso por su colorida cerámica y tejidos, y por supuesto, por sus geoglifos. Estos se encuentran plasmados en la inmensidad de la pampa, y una de sus interesantes interpretaciones es que serían caminos para procesiones rituales. Los geoglifos más tardíos suelen ser figuras del reino animal, por ejemplo, un mono o una araña, pero también encontramos otro tipo de representaciones más antiguas, como por ejemplo los geoglifos de Palpa en los que podemos apreciar figuras más antropomorfas. Aunque se trata de uno de los lugares más áridos del planeta, junto a estos geoglifos se han encontrado evidencias de actividad humana, como, por ejemplo, algunas de las piezas que podemos observar en la exposición. Para la contextualización, explicación y ubicación, la exposición cuenta con unos videos proyectados sobre mesas con relieve de montañas y pantallas de grandes dimensiones, de un carácter más divulgativo, pero igualmente interesante.nasca5

Por los restos conservados, poco podemos saber sobre la vida cotidiana de los habitantes de esta cultura. Sin embargo, aspectos más importantes de su psicología de vida se nos desvelan a través de las cerámicas encontradas en los enterramientos, y la propia manera de realizarlos. Las representaciones de las cerámicas nos adentran en su cosmogonía, en su religiosidad, en su forma de entender el universo que les rodea.

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No quiero desvelar mucho más sobre el mundo Nazca y la exposición de Fundación Telefónica. Me parece el plan perfecto para llenar esta semana de una cultura diferente y lejana, que no deja de sorprender hasta el final del recorrido.

¡Espero que la disfrutéis tanto como yo lo he hecho!

Clara M.ª González. Estudiante de 3.º de Historia y Periodismo en la Universidad San Pablo CEU de Madrid. 

Una mirada femenina sobre la Revolución Francesa: Madame Elisabeth

Vivió pues, la Revolución en primera persona y acompañó a Luis XVI y María Antonieta hasta el último momento, pues prefirió permanecer junto a su familia en lugar de  abandonar Francia, como habían hecho muchos monárquicos franceses.

Por fin llega a nosotros una obra prácticamente desconocida para los lectores de habla  española, pues ha sido traducida al castellano recientemente por la editorial San Román (2018). El Sacrificio de la tarde, escrita por el afamado historiador francés Juan de Viguerie, especialista del siglo XVIII y gran conocedor de la Revolución francesa, narra la apasionante historia de Madame Elisabeth (1764-1794), hermana menor de Luis XVI.

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Madame Elisabeth, bautizada como Elisabeth Felipa María Elena, nació el 3 de Mayo de 1764 en Versalles, fruto del matrimonio entre el Delfín de Francia, Luis Fernando y de María Josefa de Sajonia. Era por tanto nieta de Luis XV. Muy pequeña, a la edad de cuatro años quedó huérfana de padres, por lo que fue criada e instruida en las peculiaridades  de la corte francesa por distintas institutrices, al igual que su hermana mayor Clotilde. A los veinticinco años Madame Elisabeth alcanza la mayoría de edad y decide consagrar su vida al servicio de Dios y de su familia, renunciando al matrimonio. Aunque no renunció a la vida en sociedad, se aleja  de las frivolidades propias de los salones de Versalles, practicando la moderación, y dedicándose a las obras de caridad y a la educación de sus sobrinos.

Prácticamente desde el  advenimiento de la Revolución, Madame Elisabeth es consciente de la gravedad del momento, por lo que advierte en sucesivas ocasiones a su hermano de los peligros que padecería Francia si el rey se doblegaba a los interese revolucionarios, como sucedió con la aprobación de la Constitución Civil del Clero. Vivió pues, la Revolución en primera persona y acompañó a Luis XVI y María Antonieta hasta el último momento, pues prefirió permanecer junto a su familia en lugar de  abandonar Francia, como habían hecho muchos monárquicos franceses.

Poco antes de morir, ya en la prisión del Temple, compuso una breve oración que se hizo popular entre las tropas francesas durante la Primera Guerra Mundial, dice así: “No sé lo que me va a ocurrir hoy, Dios mío lo ignoro. Pero sé que todo lo que me suceda ha sido previsto desde toda la eternidad por Vos. Me sobra con este Dios mío para quedarme tranquila. Adoro vuestros designios eternos y me someto a ellos de todo corazón.”

En definitiva se trata de una obra de gran interés, que nos permite conocer un poco mejor la historia de Francia y de forma amena, pues su lectura fresca y ágil, unida al dramatismo del relato, nos mantiene enganchados desde el principio hasta el final.

Carlos Mª García de Polavieja de Cárdenas estudia 3º de Historia en la Universidad CEU San Pablo

Redescubriendo a Zweig… y a María Antonieta

María Antonieta es una obra importante que todos los historiadores deberíamos leer puesto que desmiente muchos mitos que en su época difundió la Revolución Francesa y que, por curioso o extraño que pueda parecernos se han conservado intactos hasta nuestros días

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¡Buenos días!

Hoy , en lugar de una exposición o conferencia en la que hayamos estado os dejamos con la reseña de un libro que no solo debéis leer los amantes de la historia moderna, sino cualquiera que disfrute con una buena obra entre las manos, puesto que el libro que os traemos convierte una biografía en una novela que es, a partes iguales, realista y altamente interesante. Se trata de María Antonieta, obra de Stefan Zweig que nos introduce en la vida de la última de las reinas de Francia. El austriaco nos relata la vida de María Antonieta desde su nacimiento hasta el momento mismo de su muerte, introduciendo, además del relato de los hechos más sonados de su vida que la mayoría conocemos, anécdotas interesantísimas que consiguen engancharnos y hacer que resulte imposible no seguir leyendo. Además, otro aspecto que hace que esta obra destaque sobre la mayoría de biografías es que realiza detallados perfiles psicológicos, no solo de la reina sino también de su madre María Teresa (de la que se incluyen fragmentos de cartas, lo cual confiere carácter íntimo e incluso entrañable al libro), de su marido Luis XVI, de las damas de la corte que acompañan a la reina austriaca…, todo ello con el fin de intentar entender su comportamiento y sus acciones, de hacer que te pongas en su piel y que comprendas medidas y decisiones que, quizá, leyéndolas en un libro más puramente académico resultarían difíciles de comprender. Sí es cierto que en algunos casos, en mi opinión, se detiene demasiado tratando de dilucidar las tribulaciones de los distintos personajes, pero en general logra introducirlas de forma muy acertada, sin romper el ritmo narrativo. 

Pero, además de por la pericia que tiene Stefan Zweig como escritor y de su habilidad para engancharte al tiempo que te hace aprender, creo que María Antonieta es una obra importante que todos los historiadores deberíamos leer puesto que desmiente muchos mitos que en su época difundió la Revolución Francesa y que, por curioso o extraño que pueda parecernos se han conservado intactos hasta nuestros días, como la idea de que María Antonieta era una reina que únicamente pensaba en su propio beneficio, promiscua y totalmente ajena a su labor como reina de una de las principales monarquías europeas.

Sofía Guardiola estudia 3º de Historia e Historia del Arte en la Universidad CEU San Pablo

Violeta Parra, la artista latinoamericana que llevó la tradición del campo chileno al mundo entero

Este uso excesivo de una diversa paleta de colores en “La muerte del angelito” tuvo como respuesta la intención que Parra tenía en mostrar la flora, la fauna, la tierra, el mar y lo campesino, espacios que comparten un imaginario que converge en esta icónica y pintoresca obra de Violeta

La muerte del angelito

Violeta Parra fue en vida y sigue siendo hasta hoy un ícono de la música popular de Chile. Una artista íntegra que dejó un legado que se mantiene y reconoce en su país y en Latinoamérica, pero Parra además de componer e interpretar obras como; “Rin rin del angelito”, “Volver a los 17” o “Run run se fue pal norte”, también se dedicó a las artes visuales, pinturas en las que, al igual que en la música, buscaba retratar la cotidianidad del campo chileno y su folclor.

La artista, que nació en 1917, fue hija del profesor de música Nicanor Parra y la campesina Rosa Clarisa Sandoval. Junto a sus cuatro hermanos convivió en San Carlos, sector rural de la Región de Ñuble en Chile, de ahí su inspiración artística y pasión por plasmar en cada una de sus obras el ADN cultural de la zona. Ahí estuvo hasta 1931, cuando tras la muerte de su padre y problemas económicos emigró a Santiago de Chile a vivir junto a su hermano, el antipoeta Nicanor Parra.

Posteriormente en 1937 dio un salto y comenzó su carrera artística en la música, pero también en la arpillería y la pintura. En este último ítem destacó con una obra que conecta perfectamente con una de sus canciones, pintura que lleva por nombre “La muerte del angelito”, asociada a su tema “Rin rin del angelito”.

El óleo sobre tela fue creado en 1964 por la artista, año en que tuvo un gran logro al convertirse en la primera latinoamericana en exponer individualmente una serie de sus arpilleras, óleos y esculturas en alambre en el Museo de Artes Decorativas del Palacio del Louvre, muestra que llevaba por nombre “Tapices de Violeta Parra”.

La muerte del angelito IISin embargo, en “La muerte del angelito” la artista presenta un estilo lejano a la pintura académica, ya que no contaba con estudios. Parra generaba trazos que la hicieron transitar por el uso expresivo de la pincelada. Esta y sus demás obras no contaban con la típica perspectiva clásica, pero sí es digno de destacar el uso emotivo y generoso que entrega del color.

Este uso excesivo de una diversa paleta de colores en “La muerte del angelito” tuvo como respuesta la intención que Parra tenía en mostrar la flora, la fauna, la tierra, el mar y lo campesino, espacios que comparten un imaginario que converge en esta icónica y pintoresca obra de Violeta.

En la obra se rescatan las siluetas de una persona que no es identificada por género, pero demuestra diversas personalidades. He aquí las diferentes siluetas que la artista plasma en la pintura. También destaca la música, quien acompaña a este ángel que representa a un niño y Violeta despide en su obra.

La pintura finalmente ingresó a la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Santiago de Chile en 1964. Su llegada se ha podido establecer con claridad, ya que formó parte de la exposición de solidaridad con el pueblo de Chile organizada por el Frente de Acción Popular, cuyo candidato a la presidencia era Salvador Allende y fue él quien llamó a los artistas e intelectuales del mundo a que donaran algunas de sus obras como expresión de apoyo a los planteamientos de su propuesta política.

Finalmente Violeta Parra, tras 16 años de carrera artística con premios y innumerables obras musicales y visuales, falleció el 5 de febrero de 1967, pero su relevancia sigue presente en la memoria latinoamericana, trascendido en el tiempo.

Yerum Cid Figueroa, autor de esta entrada, es un estudiante chileno que actualmente disfruta de una estancia de intercambio en la Universidad CEU San Pablo

El exilio del ‘degenerado’ Beckmann

“Si uno lo percibe todo, toda la guerra o incluso la vida en su conjunto, como una escena en el teatro del ‘infinito’, muchas cosas son mucho más fáciles de soportar”

La vida en sus obras. Es lo que se plasma a lo largo de la exposición de Max Beckmann en CaixaForum Barcelona. A lo largo del recorrido de la exposición el artista nos va contando su historia lienzo a lienzo.

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Nacido en el seno de una familia granjera en el Leipzig de 1883, Beckmann empieza a dibujar precozmente para, más tarde, en 1900 ingresar en la Academia de Artes de Weimar. Su vida, y por tanto su obra, queda marcada para siempre después de participar como enfermero en la Primera Guerra Mundial en la cual sufrirá una crisis nerviosa, lo que le daría el billete de vuelta a casa por baja por depresión. A principios de los años 30, con el auge del nacismo, será despedido de su puesto de profesor en Frankfurt, pero no será hasta 1937 cuando su nombre sea introducido por el nacismo en el grupo de los artistas que conformaban el ‘Entartete Kunst’ o arte degenerado, que es como clasificaban los nazis al arte moderno y todo lo que se saliese de su estimado arte heroico.

Con la etiqueta de degenerado, Beckmann decidió marcharse y no mirar atrás y se instaló en Ámsterdam en 1937 y más tarde lo haría en Estados Unidos en 1947. En el exilio su obra cambia radicalmente y está más presente la influencia de artistas como Manet o Cezanne. Lo interesante del autor y su obra es que logra captar ese periodo de tragedia, acción y cambio e innovación de una manera excepcional.birdhell

Las 49 obras expuestas en Barcelona sirven de hilo conductor de una historia particular y de unos años duros que son narrados por alguien que vive y plasma los hechos de una manera personal. En su obra nos ofrece una visión propia de lo que fue la primera mitad del siglo XX. Desde sus primeras obras aún en Alemania donde se puede apreciar la inocencia de un artista que aún no ha sufrido los horrores de la guerra, hasta sus obras en el exilio donde predominan colores más oscuros y apagados y temas más bulliciosos y pesimistas, como muestra en una de sus primeras obras en el exilio que, como su nombre indica, presenta el infierno de los pájaros. Los personajes grotescos y las pinturas inquietantes serán reflejo de su propia historia, la cual plasmará en sus años en el exilio.

Argonautas“Si uno lo percibe todo, toda la guerra o incluso la vida en su conjunto, como una escena en el teatro del ‘infinito’, muchas cosas son mucho más fáciles de soportar”. Con esta cita del propio artista se podría definir la exposición y su obra, como escenas en el teatro del infinito que las hacen más llevaderas, más soportables. El artista utiliza el arte para plasmar el sufrimiento y captar una época. El viaje de toda una vida a lo largo de 49 obras, desde la inocencia hasta las últimas pinceladas del tríptico de Los Argonautas, obra que terminaría el día que un infarto acabó con su vida en mitad de Central Park cuando iba de camino a una de sus exposiciones en Nueva York.

Javier Herrero-Tejedor Goldáraz estudia de 4º de Humanidades y Periodismo en la Universidad CEU San Pablo

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