Estudiando historia y arte en Madrid

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¿Necesitamos las mujeres un día al año ser visibles?

reina ajedrezA pesar del título de esta entrada, no pretendemos generar polémica. No está mal que cada 8 de marzo se publiquen -y más desde que aparecieron las redes sociales- miles de artículos y opiniones centradas en la figura de la mujer. Esa suerte de “santoral” laico que alguien inventó, y que celebra el Día de la Tierra, el Día del Docente, el Día de los océanos… quizá en algún momento no lejano tenga que incluir un “Día del Varón”, para que hablemos más de ellos. ¿Por qué no?

En este blog hoy queremos dejar un espacio para que nuestros estudiantes publiquen con creatividad y plena libertad breves reflexiones centradas en una mujer que por el motivo que sea consideren de especial relevancia o significación.

Empezamos con la elección de Beatriz Azañedo (1º de Humanidades) y Adrián Valero (3º de Historia e Historia del Arte)

 

MUJERES ANÓNIMAS

bea AzañedoHoy 8 de marzo, día de la mujer, podría escribir sobre cualquier mujer importante que se ha levantado sobre su posición en la sociedad y nos ha demostrado la valía y capacidad de las mujeres.

Desde Isabel la Católica, Juana de Arco a María Curie, Mata Harie, Virginia Wolf, Santa Teresa de Calcuta… y podría seguir nombrando a mujeres científicas, escritoras, otras con un grandísimo corazón, que han querido entregar al mundo las aptitudes que llevaban dentro.

Pero no me quiero centrar en ningún nombre en especial.

Quiero que hoy todas las mujeres sean importantes: desde la que se recorre kilómetros para dar comida a sus hijos, o se pasa las noches en vela por su seguridad, la que sufre por ellos, la que es maltratada por su pareja, la que sola es capaz de sacar un hogar adelante, la que aun estando enferma sigue llena de fuerza y optimismo, la abuela olvidada que sufre en silencio. Hasta la mujer independiente, trabajadora, que aspira al mejor puesto de su trabajo.

Cada una de ellas es la heroína de su propia historia y de su entorno. A pesar de tantas adversidades y circunstancias poco favorables, ahí esta la mujer, con su lucha, la mayoría de las veces silenciosa, con su fuerza… y sobre todo con su amor.

Valoremos y aprendamos hoy (y siempre) de todas las grandes mujeres que tenemos más cerca… las que están en la sombra pero dan tanta luz al mundo.

Beatriz Azañedo (1º Humanidades. Universidad CEU San Pablo

 

 

La imagen presentada (Cleopatra en su trono) es una obra del pintor británico John William Waterhouse (1849-1917), realizada en 1888.cleopatra

Cleopatra, última reina de Egipto y de su dinastía (la ptolemaica, que fue fundada por Ptolomeo I Sóter, un general de Alejandro Magno), derrotada junto con Marco Antonio en la batalla naval de Actium (31 a.C), es una de esas figuras históricas que han ejercido siempre, para bien y para mal, cierta fascinación a lo largo de los siglos, girando en torno a ella, todo tipo de leyendas que alimentaron  a lo largo de los siglos la fantasía de los poetas, compositores y, más recientemente, de directores cinematográficos, como vemos en la película Cleopatra, estrenada en 1963 y dirigida por Joseph L. Mankiewicz, siendo interpretada Cleopatra por la actriz británica Elizabeth Taylor. Cada artista ha podido ver en su icono, la representación del lujo exótico, de la fascinación, del erotismo cautivador y de la crueldad que desemboca en la muerte, siendo considerada como una “mujer fatal”. Su historia estuvo marcada por la acción de los hombres y condicionada por éstos, hombres a los que acaso ella, mujer de encanto, inteligencia y cultura notables, efectivamente cautivara, como sucedió con Julio César y con Marco Antonio.

Cleopatra es la hija de Ptolomeo XII Auletés (Auletés significa “el tañedor de flauta”) y de una mujer, cuya identidad los estudiosos no concuerdan. Nació en torno al 70-69 a.C, supuestamente en el palacio real de Alejandría,  y empezó a gobernar en torno al 51 a.C, cuando muere su padre y es casada con su hermano Ptolomeo XIII, según la costumbre dinástica egipcia. En el 48 a.C, César desembarca en Alejandría, deponiendo a Ptolomeo XIII y casando a Cleopatra con su hermano menor, Ptolomeo XIV, con el motivo de mantener en el poder a una dinastía legítima y fiel a Roma. Durante los años siguientes y especialmente tras el asesinato de César en el 44 a.C, la vicisitud política de Cleopatra y de su reino no puede dejar de vérselas con los nuevos amos de Roma: Octavio y Marco Antonio, los herederos de Julio César, siendo éste último, el que queda enamorado de Cleopatra, tras haberse entrevistado con ella en Tarso, en Cilicia, impulsando por tanto, un proyecto político compartido, cuando las relaciones con Octavio empezaron a ir mal, a cambio de consolidar la posición de Cleopatra como reina de Egipto. Por ello, apoyó a Marco Antonio contra Octavio en la batalla de Actium (31 a.C), siendo derrotado el primero y Cleopatra, lo que precipitó el suicidio de ambos, siendo conocido el de esta última, mediante la mordedura de una cobra.

Adrián Valero Orti (3º de Historia e Historia del Arte)

Vivir México (I): En el centenario de Juan Rulfo

Y entonces Rulfo revive entre nosotros el procedimiento de ponerse a decir ingenuamente atrocidades, como un niño que repitiera las historias de una nodriza malvada . (Elena Poniatowska)

ÁngelÁngel Arias Urrutia

México suena en 2017, por diversos motivos… La revolución cerró su fase más violenta con un texto constitucional, no exento de polémica, que cumple ya sus cien años. Más cerca de nuestro entorno, dentro de unos días, se celebrará también la reanudación de las relaciones diplomáticas entre España y México (1977), rotas al terminar la contienda civil. En el ámbito cultural, otro centenario concita gran atención: en mayo se conmemora el nacimiento de Juan Rulfo, una de las voces más extraordinarias que ha dado este país a la literatura universal. Voz y mirada porque, como nos recordará Casa de América próximamente, el escritor jalisciense fue un gran amante del arte fotográfico.

 

En ambos discursos traslada el asombro ante lo propio y lo ajeno. La pasión por capturar el instante, salvarlo del olvido y de la destrucción del tiempo. Sus personajes son murmullos, recuerdos que rumian fantasmas, aferrados a una tierra donde un día soñaron que en algún lugar podría aún quedar alguna esperanza.

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Juan Rulfo. Foto: El Pais

Para sacarle provecho a Rulfo hay que escarbar mucho, como para buscar la raíz del chinchayote. Rulfo no crece hacia arriba sino hacia adentro. Más que hablar, rumia su incesante monólogo en voz baja, masticando bien las palabras para impedir que salgan. Sin embargo, a veces salen. Y entonces Rulfo revive entre nosotros el procedimiento de ponerse a decir ingenuamente atrocidades, como un niño que repitiera las historias de una nodriza malvada. (Elena Poniatowska)

Pero escuchemos al propio Rulfo, en su obra maestra Pedro Páramo:

“Pensaba en ti, Susana. En las lomas verdes. Cuando volábamos papalotes en la época del aire. Oíamos allá abajo el rumor viviente del pueblo mientras estábamos encima de él, arriba de la loma, en tanto se nos iba el hilo de cáñamo arrastrado por el viento. ‘Ayúdame, Susana’. Y unas manos suaves se apretaban a nuestras manos. ‘Suelta más hilo’.

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Clara Aparicio de Rulfo (Foto: El País)

“El aire nos hacía reír, juntaba la mirada de nuestros ojos, mientras el hilo corría entre los dedos detrás del viento, hasta que se rompía con un leve crujido como si hubiera sido trozado por las alas de algún pájaro. Y allá arriba, él pájaro de papel caía en maromas arrastrando su cola de hilacho, perdiéndose en el verdor de la tierra.

“Tus labios estaban mojados como si los hubiera besado el rocío.”

Pedro Páramo

Ángel Arias Urrutia es profesor de Literatura y Coordinador del Grado de Humanidades en la Universidad CEU San Pablo

El Maestro Mateo en el Museo del Prado… y en el CEU

Con motivo de la exposición “Maestro Mateo en el museo del Prado”, el comisario de la exposición, don Ramón Yzquierdo Peiró, mantuvo un encuentro con profesores y estudiantes de los Grados de Historia,  Historia del Arte y HUmanidades de la Universidad CEU San Pablo el pasado martes 7 de marzo. El evento fue organizado por la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria en colaboración con la Universidad CEU San Pablo

Compartimos algunas fotos del evento:

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RAomón Yzquierdo y Fernando Lostao, de la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria

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Imagen de los asistentes al acto (C) Imagen: Fundación AHO

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Ramón Yzquierdo y Fernando Lostao en un momento de la conferencia

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Ramón Yzquierdo rodeado de algunos profesores y estudiantes de Historia, Historia del Arte y Humanidades

Tras la conferencia, en el Colegio Mayor San Pablo tuvo lugar un almuerzo-coloquio en el que el ponente charló con algunso estudiantes sobre la obra del Maestro Mateo en la Catedral de Santiago, y de la actual exposición en el museo Nacional del Prado.

 

Incluimos, por su interés, el enlace al vídeo realizado por el Museo del Prado:

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https://youtu.be/WSxiXHDOj_c

Maestro Mateo en el Museo del Prado

Museo Nacional del Prado29/11/2016 – 24/04/2017

 

Acto de Graduación 2015-2016: enhorabuena a las nuevas promociones USPCEU

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Un grupo de graduados de Historia e Historia del Arte 2015-2016 acompañados de algunos de sus profesores. De izda. a dcha: Pablo Gª Sánchez, José Luis Orella, Javier Ibáñez, Emilio Poveda, María Saavedra, Juan González, Rocío Aldama, Aída Martínez, Hipólito Sanchiz, Concha Escrig, Luis Togores, Mar Gabaldón

 Miremos al futuro y vivamos una vida al servicio de los demás, al servicio de la verdad, del bien y del amor. Vivamos para mirar adelante, para luchar por los que vendrán, para honrar a los que se han ido. Luchemos para que, cuando esto acabe para nosotros, el mundo sea un lugar mejor para todos. Disfrutemos de nuestra Odisea.

(Cristina Sendra Ramos, Graduada en Humanidades

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Cristina Sendra y Guillermo Fernández hablaron en nombre de sus compañeros de promoción. En primera fila, de espaldas, los estudiantes de la 4ª promoción de Historia e Historia del Arte

Un años más, la Facultad de Humanidades en un emotivo acto entrega las becas y diplomas a todos sus graduados del curso 2015-2016. Y entre ellos, queremos destacar a nuestros estudiantes de Humanidades, Historia e Historia del Arte.

No encuentro mejor manera de rendirles homenaje, y de compartir la experiencia de ese día, y de estos cuatro años, que citando el discurso pronunciado por Cris Sendra, estudiante de Humanidades y periodismo, en representación de sus compañeros. El lector, a medida que vaya viendo las líneas que siguen, estará de acuerdo conmigo en que no hay nada que añadir…

“Hay una ley universal que a todos se nos impone, tarde o temprano: todo tiene un final. La última noche de vacaciones, la última página de un libro, el último día con una persona que has querido y que ya no está a tu lado. Esos días tienen el don de permanecer para siempre en la memoria, y de removernos por dentro. Hoy es uno de esos días para nosotros, se acaba el capítulo y tenemos que pasar página para ver qué nos depara el siguiente. Una profesora de primero nos advirtió de lo rápido que se pasarían estos años, y nos leyó un poema. En ese poema nos enseñaba que, al igual que Ulises en La Odisea, debíamos disfrutar del viaje que finalmente nos llevara a Ítaca, nuestro destino final.
Empezaba así:

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.

Nuestros caminos se cruzaron hace cuatro años y, por duro que nos pueda parecer ahora, hoy se separan. Espero que aún recuerdes a ese crío nervioso que intentaba hacer amigos en el curso cero, esos amigos que hoy, 4 años después, están aquí sentados a tu lado. Juntos hemos crecido, aprendido, disfrutado y madurado (o al menos esa era la idea).

alumnos 2016
No sabíamos lo que nos esperaba, una senda empedrada con miles de sonrisas y de lágrimas. También de noches terminando el trabajo del día siguiente, de amistades, de discusiones, de murmullos y risas en la biblioteca en épocas de exámenes, quién sabe si de algún amor. Cuando llegamos nos esperaba un viaje increíble, una aventura con malos y buenos tragos, llena de experiencias, que hoy acaba. Pero nuestro viaje continúa enriquecido, porque no nos vamos de aquí con las manos vacías.
En esta universidad nos han dado los medios para construir nuestra futura vida. Y no estoy hablando solo de las asignaturas o los programas de ordenador, sino y sobre todo de los amigos, de las experiencias, de los saberes y de una guía para recorrer el camino de la vida. La Universidad nos ha enseñado algo que debe ser primordial en nuestra vida: la importancia de la búsqueda de la verdad. Como decía Antonio Machado: “Tu verdad no; la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela.”
Si alguna vez habéis leído un libro policiaco seréis conscientes de lo difícil que se vuelve esclarecer qué ha pasado en realidad y determinar los hechos tal y como ocurrieron. Esa enrevesada búsqueda es precisamente a la que nuestras profesiones están llamadas con más fuerza: las humanidades, la historia, el arte, el periodismo, la publicidad, la comunicación audiovisual, el mundo digital y el magisterio tienen como objetivo construir a la persona en todas sus dimensiones, hacerlas grandes y conocedoras de la verdad. Y no manipularlas con mentiras o verdades a medias, supeditadas a presiones o intereses siempre inferiores a la realidad y siempre dañinos. Hablan de que somos el cuarto poder… Y no es mentira. Tanta responsabilidad, que está en nuestras manos, no deja de ser una oportunidad increíble para dedicarnos al servicio y no al abuso de los demás, para ser íntegros y unos excelentes detectives.
También nuestra vida necesita esa búsqueda incansable, encontrar el sentido de nuestra existencia, ese que será el hilo conductor de nuestro libro. En este camino es fundamental el asombro, aquel que nos lleva a admirar la belleza, y el amor. Dostoievski decía que la belleza salvaría al mundo, porque tiene la capacidad de hacernos sentir pequeños en un mundo muy grande, contemplar el deseo de eternidad y agradecer el regalo de la vida. De ella nacen las humanidades, es decir, la historia, el arte, la filosofía y la literatura, que responden al afán humano de encontrar respuestas. “Lo que permanece”, afirmaba Hölderlin, “lo fundan los poetas”.
Estas disciplinas tienen una enorme importancia a la hora de forjar nuestro
pensamiento y de protegernos de las mentiras. Ellas nos muestran que somos algo más que consumidores, que creernos superiores que otros por razas, sexos o categorías sociales es una farsa, que el dinero, o la fama no dan la felicidad como se nos promete.
Un esclavo acompañaba al César cuando este se paseaba triunfante por las avenidas romanas tras la victoria militar, y le susurraba continuamente: Recuerda, César, que eres mortal”. Esta es la misión de los estudios humanísticos: nos recuerdan que somos mortales, que tenemos límites, y que de imprescindibles están los cementerios llenos.
Hoy las Humanidades se intentan eliminar, se cuestiona su valor frente a los estudios científicos y los avances tecnológicos y se las tacha de poco útiles. Pero eliminarlas significa eliminar nuestra procedencia, nuestra esencia. Supone quedarnos a oscuras, sin luz en el camino, sin una guía que evite que nos dejemos encandilar por falacias, repetir los errores del pasado o vernos inmersos en la cultura de la indiferencia y la muerte.
Porque aquella persona que no busca el sentido de la existencia está muerta en vida, aunque tenga una casa enorme, muchos likes en Instagram o viva en la ciudad más tecnológica del planeta. No os dejéis engañar por el relativismo y la dictadura de lo políticamente correcto, sed críticos y apoyad vuestra vida en algo sólido que nadie pueda destruir o manipular. Que vuestra libertad sea lo último que puedan quitaros, y no lo primero.

EStudiantes de Humanidades, Historia e Historia del Arte, escuchando las palabras del Decano

Estudiantes de Humanidades, Historia e Historia del Arte, escuchando las palabras del Decano

No seáis mediocres, mantened los ojos abiertos. Chesterton decía que “la mediocridad, posiblemente, consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta”. No deis las cosas por supuestas, es indudable que estos cuatro años que hemos pasado juntos han sido un regalo, igual que la compañía que aquí nos contempla. Nuestros padres, hermanos, abuelos, parejas y amigos nos observan expectantes, tan emocionados como nosotros, tras haber luchado y triunfado. A vosotros os debemos el estar hoy aquí, sonrientes y con la piel de gallina, porque habéis soportado nuestros peores momentos y nos habéis acompañado y aplaudido en los mejores. Espero que lo sigáis haciendo.
Entre nosotros están nuestros profesores, maestros de vida, aquellos que se han
esmerado, con todo su empeño, dedicación y ganas en formarnos, no sólo como
profesionales, sino como personas. Vuestra cercanía, experiencias, sabiduría, paciencia o incluso enfados, nos han hecho crecer y aprender. Ya formáis parte de nosotros, os guardamos en el corazón y os estaremos siempre agradecidos por vuestro legado.
Hoy continúa nuestro camino, abrimos un nuevo capítulo. Sé que el futuro da miedo, que el fracaso aterra. Seguiremos luchando contra gigantes, contra molinos. Tendremos momentos en los que lo pasaremos mal, en los que cuestionarán nuestro valor. Pero también tendremos muchos otros en los que disfrutaremos como nadie de las profesiones que hemos elegido. Cada día nos levantaremos y sabremos que no estamos solos. Siempre nos acompañará una llamita, una luz cálida; una sonrisa que resume cuatro años muy cortos, cuatro años juntos que nos han unido y que me permiten decir que ya no somos compañeros, sino hermanos.
El protagonista de Gladiator decía que aquello que se hace en la vida tiene su eco en la eternidad. El día que llegue el ocaso de nuestra existencia, cada uno de nosotros tendrá un Coliseo lleno de gente, de todas aquellas personas a las que hemos llegado a través de nuestros escritos, vídeos, carteles o clases magistrales. De todas aquellas personas a las que hemos ayudado, o no, en su búsqueda de la verdad. Trabajad lo máximo, dad lo mejor de vosotros mismos para que ese día todos ellos os aplaudan de pie.
Miremos al futuro y vivamos una vida al servicio de los demás, al servicio de la verdad, del bien y del amor. Vivamos para mirar adelante, para luchar por los que vendrán, para honrar a los que se han ido. Luchemos para que, cuando esto acabe para nosotros, el mundo sea un lugar mejor para todos. Disfrutemos de nuestra Odisea. Las piedras en el camino nos ayudarán a conocernos a nosotros mismos, a comprobar nuestra fortaleza; y nos harán alzar nuestra mirada al cielo. El viaje estará lleno de sirenas, de cíclopes y de lestrigones, pero si os apoyáis firmemente en aquellos que os quieren, si os mantenéis íntegros, venga la tormenta que venga, vuestro barco jamás se hundirá. Al final siempre espera Ítaca.
Muchas gracias.”

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