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San José de Calasanz (1557-1648) Por Juan Antonio Perteguer Muñoz

José es el menor de ocho hermanos, alto y fuerte, tenaz y luchador. Su padre, herrero y alcalde, pertenecía a la baja nobleza aragonesa. Su madre es instrumento fiel y silencioso, que acerca a sus hijos las maravillas de la Fe, y el amor maternal a la Virgen María, así como la aversión al pecado.

Estudia Filosofía, Derecho y Teología en las Universidades de Lérida, Valencia y Alcalá de Henares, llegando a doctorarse. En 1583 es ordenado sacerdote, iniciando una exitosa carrera eclesiástica, a la vez que se ocupa de los pobres y necesitados.

Oye una voz interior que no alcanza a comprender: “José, ve a Roma” y como en sueños ve a multitudes de niños que le suplicaban fuera a educarlos. Finalmente decide ir a Roma, donde llega en 1592 buscando una canonjía que le permitiera consolidar su brillante carrera eclesiástica y volver a España. No eran esos los planes de Dios.

En Roma, le conmueven la pobreza y degradación moral de los niños, hay que hacer algo. Olvida su canonjía y participa en diversas cofradías de ayuda a los pobres, pero no es suficiente. Acude al Senado, pide que aumenten el sueldo a los maestros a cambio de que admitan niños pobres, no lo consigue. Llama a la puerta de distintas órdenes religiosas, es urgente atender a estos niños pobres, no es posible. ¿Qué hacer? Ha movido Roma con Santiago, ha hecho todo lo humanamente posible, no puede hacer más. Es el momento que Dios esperaba, José ocúpate tú de educar a estos niños. Señor, eso es imposible, pero “en Tu palabra echaré las redes”. Y así fue, José de Calasanz fundó la primera escuela popular y gratuita de la edad moderna de Europa, la primera Orden religiosa dedicada en exclusiva a educar a los niños,  la última orden aprobada con votos solemnes y un cuarto voto especial de dedicación en exclusiva a la enseñanza.

José encontró “la manera de servir a Dios”. Los que quieren seguir la Voluntad de Dios, se encuentran con una senda estrecha y abrupta, en la que con dificultad se divisan unos metros. Pero también saben que con Cristo la carga es ligera, el yugo suave. Señor, heme aquí, envíame. ¿A dónde Señor? Como a Abraham, Jesús nos dice: sal de tu tierra. Se nos pide disponibilidad absoluta al querer de Dios, sencillamente, como Santa María: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según Tu palabra”. La Virgen María acompaña a José Calasanz en su caminar, le consuela, le anima, le protege, le cuida. Cuando las dificultades nos superen, cuando no podamos más, acudamos a Santa María.

José comienza sus clases en dos cuartos prestados por el párroco de Santa Dorotea, sin apenas recursos. Nunca se han dejado de hacer las obras de Dios por falta de medios materiales, se han dejado de hacer por falta de personas dispuestas. En seguida la necesidad obliga a ampliar y trasladarse, llegan algunas ayudas y los primeros colaboradores. Caritas Christi Urget Nos, el amor de Cristo nos urge, hay que trabajar por los más necesitados, se amplía el número de escuelas populares, en los ratos “libres” atiende a enfermos y necesitados. A sus centros educativos los llama “Escuelas Pías” y a los que le acompañan los llaman los “Escolapios”. Su Pedagogía no es un tratado teórico al margen del niño, no es una sistemática erudita alejada de la realidad como estamos viendo y viviendo en la pedagogía actual. Su Pedagogía parte del amor. Un pedagogo es el que ama a Dios y confía en María, madre y educadora. Que por amor a Dios, y en el mismo amor, ama al niño, y éste lo nota. Un educador es el que se inicia con el propio conocimiento y continúa con el proceso de identificación con Cristo, obra del Espíritu, mediante la creación y la entrega personal. Para José de Calasanz, la educación impartida ha de ser completa, integrando las letras y ciencias con la doctrina y piedad cristianas.

Hay que atender principalmente a los pobres y a los niños desde los primeros años. La enseñanza ha de preparar para la vida, incluyendo humanidades pero también ciencias o matemáticas y habilidades prácticas (caligrafía, música…). El método didáctico ha de ser breve, sencillo y eficaz para que los niños aprendan en poco tiempo. Calasanz inicia el sistema preventivo, que siglos más tarde sistematizaría San Juan Bosco. Una pedagogía basada en prevenir, en adelantarnos a las dificultades del educando y no tanto en corregir y castigar sus malas conductas. Una pedagogía que proponía a los niños potentes ideales que abrazaban libremente. Una pedagogía basada en la educación de las virtudes morales, la práctica de sacramentos y la iniciación de los alumnos en la vida de oración. En suma, una pedagogía integral, moderna, realista, eficaz, que suscita envidias y recelos entre los maestros de Roma. Bienaventurados seréis cuando os persigan por Mi causa.

Y José vive a la letra esta bienaventuranza. Los maestros despechados por el éxito de alumnado y pedagógico le atacan duramente. Dentro de su obra, algunos de sus colaboradores más cercanos le hacen la vida imposible buscando su destitución. Quieren ser Escolapios, admiran la obra de las Escuelas Pías, pero no quieren a su fundador. Cuántas veces nos hacemos un Evangelio a la carta, esto sí, esto no. Por eso molestan los santos, los testigos, la Iglesia, Cristo. Nos recuerdan que la Verdad no se negocia, que el amor compromete, que la libertad supone responsabilidad, por eso nos molestan.

En 1648, recibe su última comunión rodeado de sus niños, en la madrugada del 25 de agosto muere Calasanz casi a los 91años de edad, siendo enterrado en San Pantaleón. Si el grano de trigo no muere, no puede dar fruto. Ocho años después de su muerte, el papa Alejandro VII rehabilita las Escuelas Pías. En 1748, la Iglesia católica beatifica a José Calasanz, que sería canonizado 19 años más tarde. Finalmente, el 13 de agosto de 1948 el papa Pío XII lo proclama patrono de las Escuelas Populares Cristianas del mundo. Actualmente, las Escuelas Pías siguen su obra por numerosos países de Europa, África, América y Asia.

 

 

Fuente: Perteguer Muñoz, Juan Antonio, “San José de Calasanz (1557-1648)” [En Línea], Magnificat.  Disponible en: https://www.magnificat.net/espanol/index.asp. [Consulta: 26/11/2012]

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