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Jose Antonio Marina plantea una carrera para ser profesor que dure siete años

14494815125137El filósofo, pedagogo y catedrático de instituto José Antonio Marina propone endurecer la carrera para ser profesor. En su libro blanco plantea “elevar el nivel” de manera que a los cuatro o cinco años que ahora dura el proceso de formación se sumen otros dos años de prácticas remuneradas supervisadas por un tutor. Entre medias habrá un examen anual sobre “conocimientos precisos”. Es lo que se conoce como el MIR educativo, un sistema de selección similar al de los médicos.

Marina ha entregado esta mañana en el Ministerio de Educación el libro blanco que hace dos meses le encargó el ministro Íñigo Méndez de Vigo. Se ha retrasado una semana respecto al plazo previsto por problemas técnicos del Departamento, que ha colgado el documento en su web y no va a presentarlo oficialmente por el momento pero lo hará cuando elabore un nuevo texto con las aportaciones de la comunidad educativa.

El libro blanco es, en realidad, un conjunto de recomendaciones que el gobierno que salga del 20-D deberá estudiar y ver si asume. Marina quiere que sirva como punto de partida para alcanzar un Pacto de Estado sobre Educación.

Algunas de sus medidas, de hecho, han sido propuestas también por los partidos políticos en sus programas electorales. Del MIR docente hablan el PP (sin llamarlo así), el PSOE (con la misma duración, aunque alguna variante ) y Ciudadanos.

Actualmente, para ser docente, basta con cursar cuatro años de grado (como se llamaba antes a la licenciatura) y un año de máster en el caso de secundaria. El ‘modelo Marina’ consiste en que, después de que el aspirante haya terminado los cuatro años de grado, debe realizar una prueba nacional “sobre conocimientos precisos para el desempeño de la función docente en su materia correspondiente”. Este examen selectivo se realizará anualmente y con los mismos criterios en toda España y dará lugar a la fijación de ‘numerus clausus’, como pasa en Medicina.

Con la nota obtenida, los aspirantes elegirán el centro superior de formación del profesorado en el que cursen el máster, que tendrá, como ahora, un año de duración. Este máster será gratuito para el 25% de los aspirantes con mejores resultados, que, además, si escogen un centro alejado del lugar de su residencia habitual, tendrán pagadas la residencia y la manutención.
Prácticas remuneradas

La segunda fase del proceso consiste en dos años de prácticas remuneradas en un colegio o instituto bajo la dirección de un tutor. Todos los candidatos deberán obtener un diploma de aptitud, tanto si quieren trabajar en la escuela pública como en la privada.

Los que deseen ser funcionarios tendrán que someterse, además, a una oposición.

El objetivo de todos estos pasos es que “la docencia sea una profesión de mayor nivel técnico, laboral y social”. “El proceso de selección debe ser extraordinariamente riguroso y exigente”, escribe Marina, que resalta que ésta “no es una actividad que cualquiera puede hacer con unos pocos conocimientos y de buena voluntad”. “Debe ser una profesión altamente cualificada”.

A lo largo del libro blanco, el filósofo plantea un total de 20 medidas, entre

Actualmente, para ser docente, basta con cursar cuatro años de grado (como se llamaba antes a la licenciatura) y un año de máster en el caso de secundaria. El ‘modelo Marina’ consiste en que, después de que el aspirante haya terminado los cuatro años de grado, debe realizar una prueba nacional “sobre conocimientos precisos para el desempeño de la función docente en su materia correspondiente”. Este examen selectivo se realizará anualmente y con los mismos criterios en toda España y dará lugar a la fijación de ‘numerus clausus’, como pasa en Medicina.

Con la nota obtenida, los aspirantes elegirán el centro superior de formación del profesorado en el que cursen el máster, que tendrá, como ahora, un año de duración. Este máster será gratuito para el 25% de los aspirantes con mejores resultados, que, además, si escogen un centro alejado del lugar de su residencia habitual, tendrán pagadas la residencia y la manutención.
Prácticas remuneradas

La segunda fase del proceso consiste en dos años de prácticas remuneradas en un colegio o instituto bajo la dirección de un tutor. Todos los candidatos deberán obtener un diploma de aptitud, tanto si quieren trabajar en la escuela pública como en la privada.

Los que deseen ser funcionarios tendrán que someterse, además, a una oposición.

El objetivo de todos estos pasos es que “la docencia sea una profesión de mayor nivel técnico, laboral y social”. “El proceso de selección debe ser extraordinariamente riguroso y exigente”, escribe Marina, que resalta que ésta

las que se incluyen campañas de sensibilización para poner en valor la figura del docente; cambiar las metodologías del aula; revisar y adaptar el currículo; una “reactivación” de la Inspección educativa; restringir “a lo imprescindible” el número de interinos, y la creación de un Consejo Pedagógico del Estado presidido por el Rey que recoja las mejores prácticas y las innovaciones que mejor funcionen. Estas son las principales propuestas:
Incentivos en función de la evaluación

Marina quiere que todos los docentes sean evaluados “periódica y sistemáticamente”, algo que ahora no ocurre. En esa evaluación se tendrán en cuenta los resultados del centro -un punto muy cuestionado-; el progreso educativo de los alumnos; la observación del docente en el aula, y el currículo del profesor, siempre teniendo en cuenta las condiciones de dificultad del centro y de su entorno.

Pero, además de estos “criterios fundamentales”, el libro blanco propone otros cuatro complementarios. Uno de ellos es la opinión de los alumnos, que se medirá “con cuestionarios debidamente estudiados”. Este parámetro se utiliza, por ejemplo, en las universidades estadounidenses, donde los estudiantes, con las elevadas matrículas que pagan, son ya más clientes que alumnos. Su opinión es tenida muy en cuenta. Tanto, que hace cuatro años un profesor español de la Universidad de Princeton se suicidó tras ser despedido por las críticas que sobre él vertieron sus alumnos.

Marina propone, asimismo, que se considere la relación del docente con las familias de los alumnos -otro posible aspecto polémico-, su participación en las actividades del centro y la evaluación por parte del claustro.

“La evaluación tendrá relevancia para el progreso de su carrera profesional, y para su retribución”, dice Marina, que propone que los docentes más capaces vayan a los centros más conflictivos, como ocurre en Singapur. “El traslado se considera un reconocimiento de su calidad profesional”.
Dirección más fuerte

Marina apuesta por dar más autonomía curricular y organizativa a los centros, algo recogido en la Lomce pero que no se ha hecho realidad en la práctica. Quiere que los directores puedan determinar las características de las plazas que resulten vacantes en su centro. En otras palabras, podrán escoger a su equipo. Y plantea también que el director se acompañe de un gerente (encargado de la organización de los horarios, de las extraescolares…) y de un jefe de estudios (encargado de los procesos de aprendizaje). Los directores deberían ser seleccionados entre los docentes con experiencia en el aula y tendrían que aprobar un curso de formación. Actualmente, sólo el 40% recibe preparación sobre liderazgo.
Formación más ‘exigente’

Para mejorar la formación continua de los profesores, plantea introducir un número de horas obligatorio de formación presencial (en los países de gran nivel educativo pueden llegar a 100 horas al año, recuerda), así como fomentar las estancias en el extranjero y la elaboración de tesis doctorales a partir de experiencias de aula.

Quiere poner a profesionales de prestigio y en activo a dar clases de FP. Serían como los profesores asociados de la universidad, que pueden compatibilizar la actividad profesional con la docente.

Y también plantea “aumentar la exigencia en formación” a los orientadores psicopedagógicos que trabajan en los colegios e institutos.
Más sueldo para los excelentes

Marina quiere “mejorar las condiciones laborales de los docentes” para establecer una carrera profesional “que no se base únicamente en la antigüedad, como sucede ahora”, sino que “permita progresar, reconozca el mérito y anime a la excelencia”. Así, establece tres posibles caminos: uno de progreso académico (el maestro puede ir ascendiendo hasta convertirse en profesor universitario), otro de progreso de gestión docente (de maestro a asesor de un consejero autonómico) y otro para quien quiera seguir en el mismo puesto de trabajo, que se verá recompensado con becas de formación, permisos sabáticos y mejor sueldo.

“Una parte de los honorarios debería relacionarse con la excelencia en el desempeño”, considera Marina, que recuerda que “los estudios comparativos con otras naciones indican que el nivel de retribuciones no es el factor más importante, porque no hay gran diferencia entre nuestro país y el de los otros miembros de la OCDE, pero que es importante cuidar que el nivel de sueldo inicial sea lo más alto posible”.

Fuente: Sanmartín, Olga R. “Jose Antonio Marina plantea una carrera para ser profesor que dure siete años”. EM. Sociedad. Disponible en: http://www.elmundo.es/sociedad/2015/12/07/5665546fe2704e23328b45b6.html. [Consulta: 09/12/2015]

Categoría: General
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