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La teoría de William Baumol o por qué la educación llegará a ser sólo para millonarios

william-baumol-nyuWilliam Baumol murió el jueves pasado a la edad de 95 años. Este prestigioso economista estadounidense ha ayudado a entender la tendencia de los salarios y los costes en determinados sectores y a entender cuál puede ser su evolución en el futuro. Baumol fue profesor de Economía en la Universidad de Nueva York y publicó The Cost Disease: Why Computers Get Cheaper and Health Care Doesn’t, una de sus grandes obras en 2012 (con 90 años), donde explica por qué los costes relativos de algunos servicios divergen a lo largo del tiempo. Esta teoría que fue perfeccionando a lo largo de su carrera le llevó a entrar en las quinielas de posible ganador del Nobel de Economía en 2003 y 2014, pero no hubo suerte para Baumol.

Este experto argumentaba que el precio de algunos servicios, sobre todo los que son más intensivos en factor trabajo y que requieren que ese trabajo sea más cualificado y creativo, aumentan con más fuerza que la inflación general. No obstante, Baumol preveía que el incremento real de los salarios en la economía permitirá que las familias puedan seguir pagando por ese tipo de servicios, aunque habría que dedicar una mayor parte de la renta disponible.
El ser humano y su talento

En ese tipo de servicios, como la medicina, la enseñanza, la confección a medida o la música, tienen un componente fundamental: la participación del ser humano es vital e imprescindible, y aunque pueden verse influidos por el avance de la tecnología, resulta prácticamente imposible reducir la cantidad de mano de obra empleada durante el proceso. Al contrario de lo que sucede en la fabricación de automóviles y ordenadores, donde el factor capital ha ido ganando peso y cada vez se crean más y mejores bienes con menos.

En su obra, Baumol aseguraba que si el coste de la atención sanitaria seguía incrementándose al ritmo de los últimos años, en el año 2105 el 62% de la renta disponible de las personas se tendrá que usar para pagar estos servicios. Este fenómeno que sufren determinados sectores ha sido nombrado por Baumol y sus colaboradores como la ‘enfermedad de costes’.
Los salarios suben, la productividad no

Esta enfermedad, además de un incremento de los costes, se traduce en un incremento de los salarios en sectores que no han experimentando incrementos de productividad durante las últimas décadas. Las fábricas de automóviles o de ordenadores han disfrutado de grandes incrementos de la productividad que permiten producir más y mejores bienes con menos, lo que permite a las firmas que compiten en ese sector incrementar salarios a la par que reducen costes.

Esto no ocurre, por ejemplo, en la educación, la música o la pintura artística, donde los componentes que conforman el proceso que da el servicio siguen siendo los mismos que hace 200 años. Sin embargo, el capital humano que desarrolla estos servicios ha ‘reclamado’ unos salarios mayores a medida que la inflación general aumentaba, lo que ha desembocado en un incremento del coste de este tipo de servicios ante la imposibilidad de incrementar la productividad.
Un ejemplo gráfico

Baumol explicaba de forma muy gráfica que para tocar una obra de Beethoven se necesitan hoy los mismo músicos que se necesitaban en el siglo XIX. sin embargo esos mismos músicos obtienen hoy una remuneración real muy superior a la del siglo XIX.

Algo similar ocurre con la educación o la sanidad. Aunque los profesionales que desempeñan estas tareas estén a día de hoy mejor formados y cuenten con la ayuda de la tecnología, la productividad sigue siendo prácticamente la misma. Es cierto que ofrecen un servicio de mejor calidad que antaño, pero los profesores y los médicos ‘humanos’ siguen teniendo el papel principal en el proceso y su productividad por hora no ha cambiado demasiado.

Esta teoría se usa en la actualidad para explicar la evolución de los costes en el sector cuaternario de la economía y los servicios públicos. El sector cuaternario incluye aquellos servicios que no se pueden automatizar por completo, como puede ser la investigación, la educación, la sanidad o la transmisión de conocimientos. También es importante el papel que ha jugado los estudios de Baumol en el coste de los servicios públicos, que suelen requerir mayor intensidad en mano de obra y cuya productividad es de las más bajas en una economía, lo que a la larga puede suponer un incremento del gasto público para los gobiernos.

Fuente: Nieves, Vicente, “La teoría de William Baumol o por qué la educación llegará a ser sólo para millonarios”. [En Línea]. Disponible en: http://www.eleconomista.es/economia/noticias/8342878/05/17/La-teoria-de-William-Baumol-o-por-que-la-educacion-puede-llegar-solo-para-millonarios.html. [Consulta: 12/05/2017]

Categoría: General

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