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El Bitcoin: ¿revolución financiera o burbuja especulativa?

 Durante los últimos meses, especialmente tras los problemas de Chipre, se ha venido hablando mucho del Bitcoin con opiniones encontradas entre si se trata de una revolución financiera o si no es más que otra burbuja especulativa.

 El Bitcoin se asienta sobre dos pilares fundamentales, uno  de ellos tecnológico y el otro ideológico.

bitcoin image

 Desde el punto de vista tecnológico es una moneda electrónica descentralizada creada por quien dijo llamarse Satoshi Nakamoto, que funciona con un protocolo P2P (peer-to-peer). El diseño de este protocolo se completó en 2008 entrando en funcionamiento la red en el año 2009.

 Sin entrar en los pormenores técnicos que excederían el objeto del presente artículo conviene destacar que, en contraposición al dinero fiduciario, el Bitcoin utiliza un sistema de prueba de trabajo que simula el minado de materias primas. La moneda se genera por los usuarios a través de un proceso denominado “minería” que en la práctica se traduce en la resolución de un desafío criptográfico complejo. Las red premia con un número determinado de Bitcoins al minero que da con la solución a estos problemas matemáticos como compensación por haber dedicado sus recursos temporales, energéticos, capacidad de procesamiento y amortización de la máquina.

 La dificultad del algoritmo se incrementa con el paso del tiempo por lo que cada vez se tarda más en obtener una solución a esos problemas criptográficos. A efectos de evitar la creación a una cantidad infinita de Bitcoins, simulando la escasez de las materias primas, la moneda virtual está diseñada para que no se excedan los 21 millones por lo que el proceso de minería producirá cada vez menos conforme pase el tiempo alcanzándose el teórico límite máximo en el año 2140. Técnicamente se trata de un sistema aparentemente seguro que impide la creación aleatoria de Bitcoins ya que cada moneda es única y viene identificada mediante un potente sistema de cifrado que previene el doble gasto o la duplicación de la misma.

 Desde el punto de vista ideológico nos encontramos ante un sistema de pagos descentralizado sin que intervenga ningún banco o emisor central pues son los propios usuarios los que crean las monedas mediante la minería. Ideológicamente estamos ante un sistema que ofrece alcance internacional, anonimato, libre circulación de pagos, seguridad y elimina a los intermediarios pues el dinero se manda directamente mediante el sistema Bitcoin P2P (a modo de anécdota conviene recordar que incluso Wikileaks aceptaba donaciones en Bitcoins cuando se bloquearon todas las demás fuentes de financiación). Varios comercios ya lo usan como medio de pago por lo que se puede utilizar para canjear bienes y servicios. Actualmente existen casas de cambio especializadas que cambian divisas por Bitcoins y viceversa.

El movimiento ha tenido suficiente trascendencia como para que en septiembre de 2012 se creara la Bitcoin Foundation, una organización sin ánimo de lucro para estandarizar, proteger y promover el Bitcoin manteniéndolo firme a sus principios fundamentales: una economía que no dependa de la política, abierta e independiente.

 No obstante, hasta hace escasos meses su conocimiento y difusión en los medios era más bien escaso. Fue tras el pánico generado con el reciente problema de Chipre cuando la gente acudiera al Bitcoin como valor refugio (vid. gráfico ad infra) tras lo cual ganó notoriedad en los medios apareciendo semanalmente

 bitcoinchart

Fuente: http://bitcoincharts.com

 Pero el gráfico anterior también nos muestra otra realidad: la volatilidad de los Bitcoins es importante con lo que la oscilación de su precio puede suponer un problema.

 A nivel personal considero que los Bitcoins son un interesante experimento, no sólo técnico, sino incluso social. ¿Es el resultado de este experimento bueno o malo? Por lo pronto hemos de juzgar positivamente que se planteen formas distintas y novedades de hacer las cosas con el ánimo de cambiar la situación actual. Como mínimo nos permite reflexionar sobre cómo funciona nuestro sistema actual y qué novedades aporta la nueva propuesta. Sólo el mero hecho de hacernos pensar en ello ya es bueno.

 Pero igualmente se observan potenciales peligros. En primer lugar es una moneda que no tiene un valor fundamental no estando respaldada por ninguna garantía sometida a las más puras leyes del mercado hasta sus últimas consecuencias. Esto significa que de producirse una disminución de usuarios o de perderse el interés por la iniciativa (reducción drástica de la demanda) el precio de los Bitcoins puede tender a cero sin descartarse el  escenario en el que llegaríamos a dicho límite. Tengamos presente que el precio de la moneda la determina no sólo la oferta controlada de Bicoins generados mediante la minería sino también la demanda. El segundo lugar, otra de las mayores amenazas a su futuro es la incertidumbre ante la ausencia de un marco legislativo y una aceptación más generalizada entre los diversos comercios. Se teme igualmente una intervención por parte de las autoridades gubernamentales para prohibir, regular o limitar el uso de los Bitcoins. Esta intervención podría producirse en caso de que llegara a considerarse como una amenaza contra el sistema actual o para evitar que a la sombra de la anonimicidad que ofrece el sistema se emplee con fines perversos (blanqueo de capitales, narcotráfico, tráfico de armas, etc.).

 Conviene igualmente tener en cuenta que el Bitcoin no es la única propuesta de moneda virtual. A su sombra han aparecido otras (algunas centralizadas, otras descentralizadas) como por ejemplo: las Amazon Coins, Facebook Credits, Litecoin, PPCoin, Ripple, Drago y más de 15 alternativas similares que luchan por hacerse con un hueco en el mercado.

 Pero el principal peligro que acecha al Bitcoin son los especuladores. Los especuladores no adquieren los Bitcoins por la posibilidad de utilizarlos para cambiar bienes y servicios sino con el mero objetivo de revender y obtener una plusvalía. La historia nos ha enseñado que las situaciones en las que el precio de un activo, aún siendo superior a su valor intrínseco, sigue subiendo es porque el comprador espera poder venderlo a un precio todavía superior.

Es precisamente esto lo que provoca las fuertes fluctuaciones en su valoración debido al movimiento de la demanda y que nos impide juzgar adecuadamente hasta qué punto se trata de una alternativa real a tener en cuenta para el futuro.

 

Rafael del Castillo Iovov

Head of Legal Services de Rushydro Internacional

Coordinador de la Cátedra de Derecho de los Mercados Financieros

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