Cátedra del Derecho de los Mercados Financieros

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El Mecanismo Único de Supervisión, garante del buen gobierno corporativo en el sector financiero

El sector financiero fue protagonista en el año 2008 de una importante crisis. Las instituciones financieras con mayores dificultades para sobrellevar la crisis fueron aquellas en las que más problemas se habían producido en lo que a gestión de riesgos y gobierno corporativo se refiere. Ello supuso que, ante la más que cuestionable gestión de algunos Consejos de Administración, distintos gobiernos se viera obligados a intervenir para evitar que determinados bancos pusieran en peligro la estabilidad de sus sistemas financieros.

Con la finalidad de remediar esa situación y evitar futuras experiencias similares, en noviembre de 2013 se puso en marcha el Mecanismo Único de Supervisión (MUS), encargado de velar por la seguridad y la solidez del sistema bancario europeo y aumentar la integración y la estabilidad financieras en Europa, maltrechas desde la crack financiero de 2008.Corporate Governance

Desde el MUS, el primer análisis que se realiza a la hora de efectuar la supervisión se refiere al cumplimiento la legislación nacional por parte de las entidades, lo cual no siempre sucede. Posteriormente, se centra en la identificación de atentados contra las best practices de carácter internacional. Para ello, se vale de distintos instrumentos: documentación recabada de las distintas entidades financieras; reuniones con los principales decisores en los bancos; asistencia a reuniones del Consejo de Administración, algo insólito hasta la fecha en países como Francia, Italia o España, pero totalmente común en otros como Alemania; etc.

Esta última actuación no se encuentra exenta de polémica: muchos detractores de esta intervención en el Consejo denuncian que existe la posibilidad de riesgo moral; en caso de quiebra de la entidad, por ejemplo, la presencia de un representante del MUS en las reuniones del máximo órgano de administración de la sociedad podría ser esgrimida como excusa para el rescate del banco en cuestión.

La dificultad que genera la existencia de un Mecanismo Único de Supervisión es fácilmente comprobable desde el momento en que se ponen de manifiesto las diferencias existentes, no solo en la legislación nacional aplicable a los distintos sistemas financieros de la Unión, sino incluso en la forma de entender el negocio bancario. Para el MUS, su verdadero objetivo no es establecer un único sistema de gobierno corporativo en toda la UE, sino comprobar que las adaptaciones que las distintas entidades financieras llevan a cabo se dirigen a la creación y mantenimiento de los más elevados estándares de gobierno corporativo. Así, por ejemplo, no cabría decantarse entre estructuras “one-tier” o “two-tier”, sino que es necesario comprobar cuál resulta más efectiva en cada caso concreto.

Ahora bien, no cabe duda de que el MUS espera que los Consejos de Administración de las entidades financieras puedan garantizar el cumplimiento normativo de sus empresas y, en su caso, revisar y actualizar el sistema de gobierno corporativo. En definitiva, el supervisor pretende atribuir al Consejo una función de control de la gestión que no es sino confiar en que se convierta en su aliado a la hora de velar por el correcto funcionamiento de la entidad. Para ello, también está manteniendo reuniones individuales con directivos y consejeros, prestando especial atención a los consejeros independientes que presiden los comités y comisiones clave del Consejo (tradicionalmente, auditoría, riesgos, nombramientos y remuneraciones).

En este mismo sentido, el Comité de Supervisores Bancarios de Basilea ha publicado recientemente una nueva guía sobre principios de gobierno corporativo para los bancos que se centra, en particular, en la gobernanza efectiva del riesgo y la necesaria independencia del Director de Riesgos (Chief Risk Officer). Se orienta, por tanto, en la misma dirección que el MUS.

En definitiva, las instituciones financieras han visto durante los últimos años cómo se les ha instado a adoptar unos cambios normativos sin precedentes en su historia. Los reguladores son conscientes del interés público que recae sobre el sistema financiero y, por ello, está dispuesto a llegar hasta donde sea necesario para garantizar que las funciones económica y social que recaen en los bancos se cumplan de acuerdo a las más altas calificaciones en materia de gobierno corporativo y gestión de riesgos. Todo ello con un objetivo fundamental: no volver a repetir los errores que nos condujeron a la crisis económica y financiera de 2008.

 

Ibai Puente González

Colaborador de la Cátedra de Derecho de los Mercados Financieros

Universidad CEU San Pablo

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